Apuntes sobre un plan de torturas y exterminio

El reconocido abogado y militante por los derechos humanos Pablo Salinas acaba de publicar una interesane libro. Se trata de “La Aplicación de la Tortura en Argentina”, de la editorial del Puerto, de Buenos Aires. Aquì, un enfoque del autor sobre su obra, que fue prologada por el prestigioso jurista Eugenio Zaffaroni.

Foto: MDZ
Foto: MDZ

El libro constituye un aporte en cuanto al abordaje del terrorismo de estado en la Argentina previo al último golpe militar y luego durante el golpe militar.

Se intenta desentrañar todo el PLAN CRIMINAL llevado adelante por la Junta Militar.

Toda la normativa ilegal que en muchos juicios se ha intentado utilizar como justificativo de su responsabilidad, invocando la obediencia de vida, toda esa normativa genérica y específica constituye en realidad la prueba mas importante y mas cabal de que existió un plan criminal diseñado por las juntas y cumplido por sus subalternos entre los que se encuentran. Ese plan criminal acabadamente probado en la causa 13 (juicio a las juntas)  con los reglamentos e instructivos militares incorporados es también una empresa criminal de la que formaban parte totos los integrantes del aparato represivo. Con prueba del plan y de la organización criminal y la pertenencia a esa organización se justifica la calificación de crímenes contra la humanidad.


Plan General de Exterminio:


La tortura y la desaparición forzada es decir el plan de exterminio, fue perfectamente ordenado y reglado por toda una estructura ad hoc ilegal e injusta que emanó de las decisiones de la Junta Militar. Es decir fue el resultado de todo un proceso de toma de decisiones en el que estuvieron involucradas las tres fuerzas.

Este conjunto de instrucciones formalizadas no puede ser entendido como normativa jurídica sino todo lo contrario esta estructura violaba el orden jurídico internacional la constitución nacional el código penal argentino toda la normativa legal nacional y fundamentalmente atentaba contra el derecho a la vida y la dignidad humana.

Esto se evidencia en el juicio a las Juntas Militares y en los diversos procesos penales seguidos contra los represores donde se ha demostrado y se sigue demostrando la existencia de un plan sistemático de tortura y desaparición forzada de personas, ataque sexual y persecución política..

A partir del juicio a las juntas en la causa 13 y otras que le sucedieron en la Argentina y el mundo se pudo comprobar el plan ilegal de tortura y desaparición forzada de personas

El Plan sistemático de tortura y desaparición forzada no fue un plan nacional sino que se extendió a operaciones en todo el mundo, se llamó a esta cooperación internacional de las dictaduras latinoamericanas Plan Condor, este plan de represión incluía además un plan de impunidad.

La Constitución Argentina, el Código Penal y el orden internacional fueron derogados de hecho por la junta militar.

El plan general de exterminio se diseño e implementó a través de ordenes secretas, ordenes generales y específicas, ordenes provinciales como la 239 donde se reglamentaba todo el aparato represivo hasta sus mas mínimos detalles.

Centros de detención como el D-2 donde las personas estaban vendadas todo el día donde no había comida ni limpieza donde todos eran torturados y las mujeres atacadas sexualmente este modus operandi del terror fue copia del modus operandi de la Alemania Nazi.

Estos hechos no son aislados sino que sucedieron en forma sistemática en todo el país y produjeron 30.000 desaparecidos mas de 50.000 presos políticos, 8.000 exiliados, y 340 campos clandestinos de detención. Pero lo mas grave es que convirtieron a las fuerzas armadas y de seguridad en asesinos, violadores, torturadores y autores de crímenes contra la humanidad, violando el principio del General San Martin de no utilizar las armas contra los hermanos. 

“Sistema de ordenes y directivas secretas”: El régimen nazi al igual que el imperante en Argentina implementó un sistema de normas ilegales y contrarias al orden internacional que no sirvió para eludir su responsabilidad en el tribunal de Nuremberg. En efecto cuando el tribunal de Nurember abordó la responsabilidad de 22 altos dirigentes Nazis los consideró responsables por las ordenes ilegales que ellos emitieron, si bien en el juicio a las juntas militares argentinas la Corte Suprema de Justicia de la Nación con las disidencias de Bacque y Petracchi rechazó la tesis de la autoría mediata a través de un aparato organizado de poder igual los consideró cooperadores necesarios en los delitos cometidos por lo cual consideró acreditado que las ordenes castrenses eran ilegales” Salinas Pablo Gabriel. La Aplicación de la Tortura en Argentina. Editorial del Puerto. Bs.As. 2010. Pág. 276


Terrorismo de Estado en Argentina.


Con la muerte de Perón los militares prácticamente tomaron el poder junto a Lopez Rega y diseñaron y empezaron a establecer todo el sistema normativo para la represión, es así que dividieron al país en areas en zonas y sub zonas establecieron el sistema de la  puesta a disposición del PEN,

Estas son las  directivas 333/75 y la directiva 404/75 que establecen el marco para el terrorismo de Estado.

La directiva 404/75 establece el control operacional del ejercito.

Es importante ver como la junta militar utiliza al gobierno de Isabel para montar toda la estructura que va a empezar a aplicar luego del golpe de 1976 en forma masiva y sistemática, previo al golpe el terrorismo de estado existía en el funcionamiento sistemático y masivo de las tres A que funcionaban en el ministerio de bienestar y en el operativo independencia en Tucumán, y funcionaba también en todo el país con la ayuda de una justicia cómplice.

Con posterioridad al golpe los grupos de tareas funcionaron en todo el país y el terrorismo de estado de las tres A se fundió en las tres fuerzas.

 Luego se trata la Doctrina de Seguridad Nacional tanto en su influencia Francesa (Pag. 81) como en la influencia Norteamericana (Pág. 87).

 El Plan Condor que fue el acuerdo entre las dictaduras para atrapar y desaparecer previa tortura a las distintas personas pertenecientes a los países involucrados en el plan Cóndor que se refugiaran en países dominados por estas dictaduras y prestar colaboración para atrapar a personas incluso en terceros países.

 En el Capítulo X se trata del camino desde la democracia para lograr el juzgamiento de los represores, hasta llegar al fin de la impunidad y los casos Simon de la Corte Suprema Argentina y Barrios Altos (Chumbipuma Aguirre c/Perú) de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 Luego en el Capitulo XIII llegamos a los juicios por la verdad y sus repercusiones en la Argentina y especialmente en Mendoza.

 El libro fue presentado en la Provincia de Mendoza por la Profesora Susana T. Ramella y en Bs.As. por el Profesor Raul Zaffaroni.

 El prólogo del libro fue redactado por el Profesor Zaffaroni y da cuenta de que:

“En muchos casos Esta investigación no se limita a una historia del derecho –o de su negación- en la etapa más tenebrosa de la historia argentina, sino que propone una reinterpretación parcial de los acontecimientos diferente de la realizada en la sentencia de la llamada causa 13, no conforme a un diferente encuadre jurídico de éstos, sino en función de lo que llamaríamos cuestiones de hecho y prueba. Para ello se ha realizado una exhaustiva recopilación de material y se ha procedido a su reclasificación sistemática, todo lo cual denota un largo y paciente esfuerzo de elaboración.

 Quizá el único error del autor haya sido la elección del prologuista, pues elementales impedimentos funcionales me impiden manifestar mi opinión acerca de la tesis sostenida. No obstante –y cualquiera sea el juicio que el lector se forme- no cabe duda que está planteada con abundancia documental y alta seriedad argumental.

 Es largo el camino de errores y desviaciones recorrido hasta llegar a la etapa cuyas consecuencias letales estudia esta tesis. El armazón normativo que analiza el autor surge al amparo de una idea aparentemente simplista pero efectiva, como fue la llamada doctrina de la seguridad nacional.

La historia nos muestra que con demasiada frecuencia las teorías más groseras y absurdas logran efectos reales catastróficos, en especial cuando su simplismo permite encuadrar ideológicamente actividades técnicas complejísimas, llevadas a cabo por personas a las que no se educó suficientemente en valores y en el manejo de ideas.

Pocas elaboraciones fueron tan burdas como los principios racistas spencerianos, según los cuales los más fuertes debían seguir eliminando a los más débiles para continuar evolucionando. Sin embargo, esas sandeces nutrieron la medicina positivista del siglo XX y llevadas con coherencia hasta sus últimas consecuencias permearon las mentes de los médicos monstruos asesinos de enfermos, disminuidos físicos y mentales o niños indefensos en los campos de concentración, y que cubiertos bajo el manto de la ciencia practicaron los más horrorosos, crueles e inútiles experimentos in anima nobili. Los crímenes contra la humanidad del nazismo suprimiendo enfermos no fueron más que la culminación del positivismo, cuyo escaso o nulo nivel especulativo había envenenado incluso las mentes de autores que parecían insospechados, como Karl Binding con su trabajo póstumo acerca de las vidas sin valor vital, lo que no puede menos que hacernos reflexionar acerca de que hubo hombres que para desgracia de su memoria murieron un poco tarde.

Semejantes soliloquios desopilantes fueron –dentro de la misma corriente- las invenciones de Galton en Gran Bretaña creando la eugenesia, que aterrorizaron al propio autor cuando vio que los veterinarios norteamericanos de las asociaciones de criadores de ganado, convenientemente financiados por fundaciones importantes, las llevaban a los humanos y sancionaban leyes de esterilización de inferiores a partir de 1907. Se apresuró a afirmar que sus trabajos sólo contenían aportes necesitados de verificación, pero nadie le hizo el menor caso y murió en 1911 viendo como sus hipótesis se convertían en ideología genocida. En este caso la muerte la ahorró saber que éstas volverían a Europa y encubrirían millones de muertes. 

Algo parecido sucedió con la penetración de la ideología –si así puede llamarse- de la seguridad nacional en nuestras Fuerzas Armadas, pese a que era un secreto a voces la difusión de semejante engendro extranjero y del que ninguno de sus inventores –hasta donde sabemos- se arrepintió ni asombró de sus efectos, muriendo dignamente en sus lechos y cargados de condecoraciones. Del mismo modo murió Carl Schmitt, el teórico nazista que la legitimó con fina elaboración en una conferencia famosa pronunciada en la España franquista.

La alucinación de la guerra al comunismo como guerra permanente, algo así como un trotskismo invertido y simplificado para principiantes, se anunció y publicó con todas las letras en nuestro país. El conflicto mundial en curso –se escribía- no es ni “ideológico”, ni “psicológico”, ni “frío”, ni “tibio”, ni “caliente”. Es la guerra, en la que cada adversario emplea todas las fuerzas disponibles, violentas y no violentas, para hacer ceder al otro beligerante, conquistarle, u obligarle a renunciar a sus objetivos políticos  .

Semejante simplismo obligaba a pasar por sobre el nacionalismo, el neutralismo y la democracia misma: El nacionalismo de los países poco desarrollados, así como el neutralismo de otros más evolucionados, puede conducir a una comunización ulterior, comunización que será postergada tanto como las necesidades estratégicas lo impongan (efectos sobre otros países, reacción de los gobiernos y pueblos amenazados, etc.). Pero no hay que olvidar que durante la fase de la “república democrática burguesa” el proceso de destrucción y construcción continúa, y a un ritmo más acelerado  .  

 En la misma época –casi veinte años antes de las matanzas argentinas- un oficial de nuestro país invitado por los franceses a Argelia describía el quadrillage. También señalaba las pérdidas de ambos bandos, sin asombrarse de que en abril de 1959 los muertos franceses habían sido 233 y los heridos 518, en tanto que los argelinos habían sufrido 2.348 muertes y sólo 82 heridos; sólo faltaba que ponderase la buena puntería de los soldados franceses. Concluía que en las fuerzas armadas, especialmente en el ejército, esa esgrima diaria con los rebeldes, esa sensación de proximidad al peligro, es un estimulante psicológico notable. La diferencia, en la apostura por ejemplo, entre el soldado que se encuentra en la metrópoli y su camarada del África es notable. Mientras el primero es un ciudadano uniformado, el otro es un hombre que evidencia en su aplomo, una seguridad y una conciencia de la tarea que cumple que lo eleva espiritual y físicamente  .

Otros textos no menos llamativos se publicaban en la Revista de la Escuela Superior de Guerra e infiltraban con esa ideología importada y simplista la mente de nuestros oficiales .

 A la distancia de cincuenta años, cabe preguntarse si nadie había reparado en esa infiltración, si nadie al leer esos trabajos había caído en la cuenta de la enorme deformación profesional que provocarían en nuestros oficiales, del enorme daño que estaban causando en su entrenamiento, del cataclismo valorativo que habrían de generar. Es obvio que no, como nadie medio siglo antes parece que se hubiese percatado del inevitable resultado de la prédica positivista y biologista.

 Por regla general se desprecia el análisis de las ideologías simplistas. Además, es verdad que no es sencillo rebatirlas, pues estamos acostumbrados a discutir con argumentos de autoridad, y ninguna autoridad escribe contra los disparates, simplemente porque los descarta por ser tales o porque ni siquiera los imagina. Deben rebatirse con argumentos lógicos, y para ello es menester pensar y hacer pensar, lo que cada día parece más difícil en un mundo mediático en que el bombardeo de información obsesiva deja fuera de la realidad construida todo lo que no se incluye en la reiteración psiconeurótica de la propagando permanente.

 Sin embargo, este es el terreno de lucha si en realidad pretendemos un nunca más en serio. La crítica ideológica, en particular de las ideologías simplistas, son el único método preventivo serio y eficaz. Dejar sin respuesta a los locos y exaltados equivale a cederles en terreno de un mundo al que le cuesta pensar. No hay matanza que no tenga su origen en una ideología simplista y efectista, que opera sobre la esfera afectiva y emocional.

 Todo lo que esta investigación describe es resultado de un delirio por completo extraño a nuestra realidad, injertado por militares europeos comprometidos en una guerra colonialista –que por añadidura perdieron- en las mentes de nuestros oficiales.

Es de esperar que la imperdonable subestimación de las ideologías simplistas no deba hacernos arrepentir frente a nuevas matanzas, especialmente en tiempos en que la pérdida de escrúpulos en la lucha política genera la fuerte tentación de asumirlas como propias para obtener rédito inmediato.”  E. Raúl Zaffaroni