Si bien en salud el término “estacionalidad” no es aplicable como en el caso del turismo, en los últimos cinco años se observa una fuerte estacionalidad en aquellas prácticas médicas que el paciente decidió postergar a lo largo del año para sí aplicar en el marco de sus vacaciones.
Año a año son miles los argentinos que optan por disfrutar sus vacaciones de verano y aprovechar su merecido descanso para invertir en su salud y bienestar, y recuperar la armonía que su organismo perdió a lo largo del año, producto del alto desgaste del período laboral.
Así al menos lo advierten desde el Sanatorio Diquecito, ícono de la salud y el bienestar, en plena sierra cordobesa. Su presidente, Andrés Hussey, contó que “esta tendencia mostró su mayor crecimiento en los últimos cinco años, a la par del incremento en las exigencias que los entornos laboral, familiar y social imponen a la persona, lo que repercute en forma directa en su estado general de salud, tanto a nivel físico como psicológico”.
“En tiempos cada vez más acotados para descansar, las personas se vuelcan a alternativas de vacaciones saludables, con la posibilidad de matar ‘dos pájaros de un tiro’ en un período de tiempo acotado: descansar y revertir procesos que están afectando su salud física o mental”, explicó Hussey, quien detalló que desde terapias de relax hasta tratamientos para enfrentar dependencias, pasando por el abordaje del estrés extremo y del sobrepeso, “todo puede tratarse mientras se disfruta de unas vacaciones típicas, en un entorno natural y que tenga la capacidad de ofrecerle un sano equilibrio entre salud, descanso y actividades recreativas, requisito que no muchas instituciones pueden cumplir en su totalidad”.
Hussey consideró que “la mentalidad de los argentinos cambió fuertemente en los últimos años, y el cuidado de la salud cobró fuerza como nunca, notándose una importante tendencia hacia la detección y tratamiento temprano de las afecciones, e incluso hacia la prevención, cosa que antes no ocurría”.
“Pero al mismo tiempo –prosiguió- las personas más afectadas por la sobreexigencia de la postmodernidad son quienes menos tiempo tienen para pasar en un consultorio, y allí es cuando el tratamiento no ambulatorio se torna complicado, y aprovechar las vacaciones es una muy buena opción”.
Si bien Hussey sostiene que “en el área médica no se acostumbra a hablar de ‘estacionalidad’, ya que la salud, se supone, tiene una demanda constante; llama mucho la atención el incremento de personas que manifiestan que aprovechan sus días de vacaciones para ocuparse de lo que durante el año ha quedado relegado: su salud”.
Esta tendencia responde a las amplias ventajas de poder someterse a tratamientos médicos de alto rigor científico mientras se disfruta de actividades recreativas, en instalaciones hoteleras que distan marcadamente de las de un centro médico convencional, y con interesantes alternativas complementarias al tratamiento en sí, como las prácticas estéticas, relajación y recreación, todo en un marco natural inigualable.
Los cinco tratamientos más requeridos
Según estadísticas internas de Sanatorio Diquecito, las cinco grandes áreas de tratamiento más solicitadas por los pacientes son las siguientes:
1- Dependencias (adicciones). Las vacaciones constituyen una oportunidad ideal para la puesta en marcha de tratamientos tendientes a la desintoxicación psicofísica; en otras palabras, a controlar dependencias a sustancias tales como el alcohol, tranquilizantes, medicamentos en general, drogas duras e incluso la comida. La privacidad de estos tratamientos –tanto internamente como puertas afuera-, y la posibilidad de realizarlos en un centro especializado en el cual conviven distintos tipos de prácticas médicas, hacen que esta alternativa sea perfecta para aquellos que requieren ayuda profesional y no pueden acceder a ella en su entorno habitual para no exponerse socialmente.
2- Tratamiento del estrés. Los tratamientos para combatir el estrés son cada vez más requeridos. Los casos de estrés extremo no pueden revertirse con vacaciones comunes y corrientes –las cuales dan una solución transitoria al problema de fondo- sino que necesitan de un abordaje profesional tendiente a detectar aquellos elementos que causan las situaciones estresoras y que lleven al paciente a revertir aquellos hábitos de vida que le resultan negativos.
3- Sobrepeso y obesidad. Cientos de personas aprovechan año a año sus vacaciones para someterse a planes de descenso de peso, que permiten excelentes resultados en breves períodos de tiempo. Bajo la supervisión médica de especialistas en el área durante las 24 horas del día, se ofrecen planes personalizados que abarcan no sólo la dieta, sino también la actividad física y el abordaje psicológico del turista-paciente, para que los resultados alcanzados durante las vacaciones se sostengan en el tiempo.
4- Estética. La estética ocupa un lugar destacado en el marco de las “vacaciones saludables”, ya que la disponibilidad de equipamiento y profesionales de primer nivel bajo un mismo techo permite lograr resultados asombrosos en pocos días. En este rubro se destacan las siguientes prácticas: ultracavitación, radiofrecuencia, mesoterapia, bótox, rellenos, los clásicos masajes relajantes y el “masaje Kobido”, entre otros.
5- Anti-age. Por último, los programas anti-age son, tal vez, los que están experimentando el incremento más notorio en la demanda. El programa “LifeXtension” del sanatorio no sólo permite a la persona rejuvenecerse orgánicamente en función de sus objetivos buscados (mejorar la potencia sexual, incrementar la memoria, mejorar la vista), sino también lograr, en consecuencia, una mejor apariencia física.
Fuente: Saludable.Infobae
Las vacaciones saludables: tendencia que se impone
Cada vez más argentinos aprovechan su período de descanso para someterse a tratamientos de salud y estética. La modalidad permite a personas muy ocupadas someterse a planes médicos que no pueden afrontar en forma ambulatoria durante el año. Los cinco rubros más requeridos.