Científicos de la Universidad Nacional de Taiwán descubrieron que de un total de casi 4 mil chicos, un 3 por ciento tenía asma. Posteriormente, se comprobó que del total de jóvenes que tenían padres que prendían inciensos eran un 36 por ciento más proclive.
"La quema de incienso es un factor de riesgo para el asma y las sibilancias, especialmente en los niños genéticamente susceptibles", señalaron los profesionales asiáticos.
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