La diabetes, también llamada diabetes mellitus, se caracteriza por un aumento de la glucosa en sangre. La diabetes tipo 1 suele surgir en la juventud, cuando el páncreas deja de producir cantidades suficientes de insulina (una de las hormonas que regulan el nivel de la glucosa). La diabetes tipo 2, por su parte, suele desarrollarse en la adultez cuando la cantidad de insulina disminuye o las células del cuerpo no reaccionan ante ella.
En la mayoría de los casos la diabetes tipo 2 se relaciona con la obesidad, la mala alimentación y la falta de actividad física. Por ese motivo, mantener un peso adecuado y llevar un estilo de vida sano son una gran manera de prevenir este mal.
Cuerpo sano en barrio sano
Los investigadores de la Universidad Escuela de Salud Pública Drexel, en Filadelfia, Estados Unidos, tras un estudio completo, encontraron un el punto llamativo: las personas que viven en barrios que facilitan la actividad física y la alimentación sana tienen muchas menos probabilidades de desarrollar una diabetes tipo 2.
Para llegar a estas conclusiones, los expertos trabajaron con 2.285 voluntarios de entre 45 y 84 años de edad. Les hicieron una primera revisión médica entre 2000 y 2002 para tomar datos importantes para este estudio, como el nivel de glucosa en sangre, sus hábitos alimenticios y su índice de masa corporal.
Los investigadores se aseguraron de que los participantes vivieran en tres barrios diferentes de ciudades de Estados Unidos. Analizaron los datos de esas ubicaciones para averiguar si se podía conseguir comida sana fácilmente (por ejemplo, si había verdulerías a mano) y si era un lugar con espacios verdes adecuado para realizar actividad física.
Después de cinco años, 233 de los 2.285 participantes (es decir, el 10,2%) desarrollaron diabetes tipo 2. Y, lo más notable, los investigadores notaron que había una relación entre el barrio donde vivían los sujetos examinados y la probabilidad de contraer la enfermedad: Tener mejores recursos en el barrio, determinados por la combinación de actividad física y comida sana, se asoció con una incidencia 38% menor de desarrollar la diabetes tipo 2.
La importancia de los nuevos datos
Los autores afirmaron que, dado el crecimiento de la diabetes tipo 2 en los últimos 30 años, resulta esencial descubrir qué aspectos del ambiente ayudan a diminuir su surgimiento. El esfuerzo actual para promover ambientes saludables incluye el diseño y modificación de los ambientes físicos (como la construcción de veredas para los peatones), la creación de parques y lugares con mucha naturaleza, y la mejora en el transporte público para que la gente use menos autos.
También opinaron que es fundamental apoyar a los comerciantes que ofrecen alimentos frescos y ayudarlos a mejorar su selección de comida sana. Es difícil encontrar una panacea para lidiar con la epidemia de obesidad y el aumento de la diabetes tipo 2. Sin embargo, cambiar el ambiente para fomentar hábitos y estilos de vida más sanos podría ser uno de los pasos claves para revertir estos problemas de salud, concluyeron
Fuente: www.neomundo.com.ar
Barrios saludables disminuyen riesgo de diabetes
El aumento exponencial de la diabetes (tipo 2) representa uno de los más serios problemas de salud a nivel mundial. Un trabajo científico publicado recientemente, encontró la solución en el lugar menos esperado: la cura estaría en el mismo barrio donde uno vive.