Es notable el desinterés por la conservación de la reserva natural de Villavicencio. Esto se pudo constatar este fin de semana largo en ese espacio privilegiado de la zona precordillerana.
La cantidad de acampantes improvisados que se instalan a la vera de los tradicionales “caracoles” que se elevan hacia el tradicional Hotel de Villavicencio para "comerse el asadito" es llamativa. Pero lo es más porque lo hacen, desaprensivamente, en áreas donde está vedado hacer fogatas.
El punto es que en la reserva natural hay una flora envidiable por el ámbito húmedo que caracteriza al lugar que es administrado por la empresa dueña del espacio donde se encuentra la surgente natural de agua mineral.
También llama atención que dentro de la misma reserva existe un centro de información turística y donde se ubican los guardias de la reserva.
Como un contrasentido, los humos de los asaditos en zona restringida abundaron tanto como la ausencia de los cuidadores de la reserva. Un detalle a tener en cuenta para cuidar ese sector que es promocionado por la Municipalidad de Las Heras como uno de los hitos turísticos del departamento norteño.
Villavicencio, área (des) protegida de asados
Sólo hace falta una breve visita a la reserva natural precordillerana para notar la desaprensión de los improvisados acampantes que encienden fuego en el área restringida. Además de la falta de control de parte de los cuidadores del área.