El abogado de represores, Eduardo San Emeterio, se convirtió, con el paso de las semanas, en parte del elenco estable de la fauna de justicia federal de Mendoza.
San Emeterio, además, supo cultivar una amistad con los camaristas federales Otilio Romano, Luis Miret y Julio Petra, todos cuestionados por la Justicia, por el Consejo de la Magistratura y por los organismos de Derechos Humanos.
Por ser foráneo, debió fijar un domicilio legal en nuestra provincia para poder defender a sus clientes, entre quienes aparece el ex militar Aníbal Guevara, condenado a perpetua en el juicio por delitos de lesa humanidad en San Rafael.
Para eso, eligió la dirección de la casa de un amigo: el ex camarista federal Carlos Pereyra González, denunciado por ser cómplice de torturas durante la dictadura. Todo un dato.