Llega el verano y la realidad rompe los espejos. Para los amantes de la playa el dictado del almanaque resulta altamente estresante. A tal punto, que ni siquiera las vacaciones representarán un bálsamo. Todo lo contrario: la exposición social los conmueve y moviliza. Esto es tan cierto, que el mayor gasto posiblemente no se realice en el punto de destino sino en los meses previos.
El proceso lógico sería: cuidados en los alimentos, gimnasia o actividad deportiva sostenida y correcciones estéticas, de resultar necesarias.
Pero no es así. Cuando el sol empieza a calentar, muchos cortan camino y van derecho al quirófano.
¿Solo las mujeres? De ninguna manera. Los hombres mendocinos cada vez están más preocupados por su apariencia.
Hablamos con cuatro personas que dedican su vida a brindar servicios a las personas que necesitan ayuda para sentirse mejor.
Se trata de María Bravín y Fabiana Torresi, del centro Pura Vida, el cirujano plástico Miguel Rosso (Clínica Rosso) y el entrenador Sebastián Gil del Grupo Vida Training.
“En el varón se ha impuesto la metrosexualidad, ¿no?”, lanzamos, como para cortar la tarde, no bien nos acomodamos en la sala que especialmente nos preparó Café Plaza Italia para el After Office.
“No se trata de una cuestión de metrosexualdiad –se apuró en corregir María Bravín- sino que la gente cada vez es más consciente de que tiene que poner en valor la calidad de vida”.
- Antes, a eso de estar cuidándose de esa manera lo confundíamos con ser gay…
Bravín: ¡Es que ser gay es top! Y tener un amigo gay también.
Torresi: Lo que en realidad pasa es que los hombres han perdido el miedo a verse bien y a hacer cosas para verse bien. Se han animado.
- ¿Que es lo más loco que se han animado a pedirles?
Bravín: Sin dudas, la depilación definitiva.
Torresi: En muchos casos los mandan las novias. Otra cosa que están usando mucho es depilarse la barba, para no tener que estar afeitándose.
- ¿Y eso realmente funciona? – preguntó uno de los periodistas, particular interesado por ser un ex barbudo a quien le cuesta dejar la adicción.
Torresi: Es muy efectivo. Se hace con laser y te mejora la piel. Queda más suave. Por ahí no lo hacen para siempre, no hacen el tratamiento hasta el final, pero por lo menos lo suficiente como para disminuir la cantidad de pelos.
- ¿Y qué más piden sus clientes masculinos?
Bravín: El tema del abdomen es otro…
Torresi: Inclusive, deben ponerse una malla que les cubre el cuerpo entero y los hombres lo hacen con gusto, sin problemas.
En este punto se anima Sebastián Gil, que permanecía expectante y opina:
Gil: Un hombre, si está decidido, no va a tener problemas en hacer lo que tenga que hacer para estar mejor.
Torresi: Como los resultados son buenos, pierden el miedo y se animan a más.
Gil: Por ejemplo, con esto de la depilación definitiva a los deportistas se les ofrece una solución que antes no tenían.
Han pasado 20 minutos desde el horario de convocatoria e irrumpe en la sala el cuarto invitado. Gentil, pide disculpas y saluda a todos. Se pone al tanto, curioso. Es Miguel Rosso, propietario de una clínica de cirugía estética. Tuvo que suspender un par de turnos para acompañarnos.
- Ya tenemos el círculo progresivo de la belleza completo: desde el ejercicio hasta la cirugía, pasando por los reacondicionamientos…
Bravín: Nosotros (en el centro Pura Vida) en realidad, además de ofrecer alternativas de tratamientos puntuales promovemos el ejercicio físico como algo fundamental.
Gil: La cuestión es que no hay soluciones mágicas y al paciente hay que hacérselo saber. La estética debe estar vinculada a la salud más que a la imagen.
- ¿Vos apostás a que la gente haga ejercicio o te bancás que la gente vaya directamente a cirugía para cambiar su imagen?
Gil: Nosotros apostamos al cambio del estilo de vida y que no se puede llegar a la solución automática. Pero hay un trabajo interdisciplinario. Si bien pueden ir a un centro de estética, no se debe abandonar la actividad deportiva que, además, es nuestro perfil concreto.
- (A Rosso) ¿Tenés casos de gente que va a verte para producirse cambios rotundos?
- Por ahí hacés la misma cirugía y en determinado tipo de pacientes no se obtiene el mismo resultado. Cada persona es diferente y el paciente ideal es el que ha estado cuidándose, haciendo actividad física, un deporte, con un personal trainer o que suele ir a un spa con la piel mejor cuidada.
Bravín: A nosotros nos llega gente que viene a mejorar en lo estético, en celulitis, por ejemplo, y que esperan encontrar una solución con la radiofrecuencia. También va gente que debe ser derivada a un cirujano plástico. Y volviendo a lo que hablábamos al principio, antes de que llegara Miguel, cada vez van más hombres.
- ¿Como son los hombres que se someten a tratamientos de belleza?
Bravín: Responden mejor. No te mienten. Tenemos algunas clientas que salen de Pura Vida y se van al Kato Bar (que queda al lado) a comerse unas medialunas... Y no te lo dice. El varón confiesa cuando se tira "una canita al aire" (en materia de dieta, aclaro).
Torresi: El hombre no te pide precio: si siente que tiene que hacer una dieta, la cumple y si se sale, no te miente, es muy sincero. Obtiene más resultados.
Rosso: Lo que pasa es que la mujer sufre un deterioro progresivo en este lugar del mundo por la gran cantidad de hijos que tiene, que le cuesta más y lo del hombre responde mejor porque sus tejidos son más nobles. Un hombre se hace cosas más para valorarse él mismo o para mostrarse ante una mujer. En cambio la mujer espera sorprender a otras mujeres. Quiere ser envidiada por ellas. Le gusta que le digan cómo ha cambiado y que las amigas la miren.
Torresi: Pasa con todo: la mujer se arregla para que otras mujeres la miren. Más aún que para los hombres.
Bravín: El hombre no cuestiona. La mujer hasta termina echándole la culpa a que la máquina no anduvo bien cuando no consiguen cumplir con su objetivo.
- (A Rosso) ¿Tus clientes van con la foto de Julia Roberts en la mano y te dicen: “quiero quedar así”?
- Y… si… Yo no muestro fotos de mis pacientes ni dejo que ellos lleven fotos. La gente se confunde cuando quiere parecerse a otra porque no se trata del mismo cuerpo ni de la misma piel. Lo que hacemos es evaluar al paciente y vemos a conciencia qué es lo que se puede hacer, realmente. Por ahí, podemos combinar cosas. La gente cree que una prótesis te deja el culo de una patinadora de Tinelli, pero no es así, la gente viene con mala información.
Bravín: Hay mucha mentira…
Rosso: Pero a veces viene del propio operado, a quien le gusta andar diciendo que se operó y no es así.
- ¿Qué edades tienen las personas que recurren a “tunearse”?
Gil: Hay diferentes franjas o prototipos. Nosotros, que tenemos una tendencia más deportiva, son las mujeres de 30/35 para arriba o sus hijas, acompañadas por sus madres que se enganchan para hacer deporte. Por el lado de los hombres es muy difícil tener jóvenes. Vienen los cuarentones.
Bravín: ¡Es que a los 40 les agarra como un viejazo!
Rosso: Epa, ¡yo acabo de cumplir 40!
Torresi: Yo veo que vienen muchas mujeres de 60.
- ¿Lo hacen para verse lindas o para sentirse bien?
Torresi: Para sentirse bien.
Gil: El que va más por el lado de la imagen, es el que menos dura.
Rosso: Lo que noto es que hay una franja etaria que va desde los 18 a los 60, pero la gente muy joven viene con demasiada ansiedad con respecto a la cirugía. Por ahí viene un tipo de 42 años que en dos días quiere tener 30 de nuevo… y no es así.
- Hay un mito: A los 15, ¿Fiesta, Disney o las tetas?
Rosso: Eso es mentira.
Bravín: Se van a Disney y se hacen las tetas allá. (Risas).
Rosso: No, no, eso es mentira. El cumpleaños lo tenés que empezar a planificar a los 14. Han caído pacientes a la clínica, pero luego ha quedado todo en nada. Una nena de 14 años no ha tenido un desarrollo físico o psíquico suficiente como para que le explique los riesgos y logre que me escuche. Eso se dice mucho en conversaciones y rumores, pero no es verdad. Nunca he operado a una paciente de 15 años.
Torresi: ¿Porque vos no lo hacés?
Rosso: Me han caído dos casos. Pero se dieron cuenta que estaban equivocadas.
- ¿Se puede decir que hay una adicción a lo estético?
Rosso: Sí, eso existe.
Torresi: Nosotras no lo vemos.
Rosso: ¿Sabés por qué no lo ves? Depende de vos. Yo cuando opero a una persona no le estoy sugiriendo hacerle otra operación y otra y otra. Uno detecta cuando vienen con una psicosis.
Bravín: Por ahí la gente está yendo desde hace un año, está bien, consiguió los resultados y sigue yendo aunque están bien.
Torresi: En realidad creo que eso tiene que ver con que se sienten bien en donde están y quieren seguir sintiéndose así.
Rosso: Todas las adicciones logran que el adicto se las rebusque para tener el objeto de adicción, pero en mi tema la gente no se puede operar sola.
Bravín: Lo que sí veo es a mucha gente sola que quiere dejar de estar sola.
Torresi: En general, lo que se ve, son hombres grandes que salen con chicas jóvenes... Digamos lo que es…
Bravín: Cada vez hay más conciencia de que la gente tiene que cambiar su estilo de vida. Sos topísimo si te cuidás, si evitás la carne, si corrés. Es como que formás parte de una elite.
- En definitiva: ¿todos los caminos conducen a buscar más y mejor sexo?
Rosso: No sé (y pone cara de que no está muy de acuerdo) Esa idea podría señalar que los clientes están insatisfechos sexualmente. Cuando se quieren poner unas buenas tetas no buscan sexo, sino que quieren verse bien. También se comparan con su pasado.
Gil: En el tema del ejercicio, por ejemplo, también puede servir para tener energía sexual, cuando se está más saludable.
Torresi: …Y es un tema de autoestima.
- ¿Cuál es el límite?
Torresi: La gente que recibimos va en la búsqueda de bienestar, ya lo saben, ya conocen que les podemos dar. No se dan casos obsesivos. En algunos casos hay mamás que llevan a sus nenas chicas, pero siempre pedimos el consejo del pediatra.
Rosso: En este tipo de cosas tanto la adicción como la obsesión provienen de un mal diálogo con el profesional. Si uno les dice bien las cosas, no se van a volver obsesivos.
Gil: Nosotros lo trabajamos mucho con el diagnóstico. Hacemos mucho hincapié en concietizar. Muy difícilmente nos haya llegado alguien obsesivo. O se ha perdido en el proceso o cambia en medio de la actividad porque se da cuenta de que aquí no hay magia.
Torresi: En realidad, por ahí hacen un tratamiento con el que tienen un muy buen resultado y se entusiasman y quieren hacer todo. Pero a todo eso hay frenos médicos.
Bombardeo de preguntas y definiciones
- ¿Los mendocinos somos constantes a la hora de buscar cambios en la estética personal? ¿O es una cuestión, digamos, estacional? ¿Cuál es el “top 3” de lo que piden a un cirujano estético?
Rosso: Prótesis mamarias, lipoaspiraciones y cirugías faciales: nariz, párpados. Lo que está en el lugar 20 y que la gente cree que se hace muchísimo y no se hace casi nada es cirugía glútea, de cola. No anda tan bien. Hay gente que se la saca porque no las aguanta.
Bravín: ¿Qué pasa con la cirugía de rejuvenecimiento vaginal?
Rosso: ese es todo un tema… Hay especialistas de otras áreas que se meten a hacer cirugía estética. Y un ginecólogo no se puede poner a hacer lipoaspiraciones. Desde el punto de vista de la Sociedad Mendocina de Cirugía Plástica no se entiende este tipo de cosas.
- Y cuando van a hacerse cirugía, ¿caen todos juntos en una época del año?
Rosso: Como todo argentino, caen todos juntos a último momento en primavera, cuando quieren verse bien para el verano. Lo ideal sería, sin embargo, hacerlo en invierno u otoño para que cuando llegue el verano puedan lucirse. Todo necesita un tiempo de recuperación. Lo que a mi me pasa que en abril o marzo he tenido personal ocioso. He tenido que poner temporadas altas y bajas con diferentes precios para que la gente se acostumbre a ir durante todo el año. En las vacaciones de invierno también hay muchas consultas porque como necesitan licencia laboral, aprovechan las de esa época. Pero tampoco se puede manejar todo al mismo tiempo.
- ¿Los hombres que se hacen en el cuerpo?
Rosso: Lipoaspiraciones, rinoplastias, lifting.
- ¿Va unido el rejuvenecimiento físico con el espiritual?
Bravín: Totalmente. En Pura Vida lo que vemos es como un “despertar”. En los otros casos aquí presentes son diferentes. Pero a nosotros si nos toca ver esto de “sentite bien por dentro y mirate bien por fuera”.
Torresi: …Hasta que un spa nos robó el eslogan…
Bravín: Hay gente que hace yoga, reiki.. que no busca solamente las máquinas para los temas estéticos.
- Entonces, ¿son una secta?
Bravín: ¡No! ¡Qué fea palabra! Pura Vida es un concepto. Buscamos crear un lugar en donde la gente se sienta bien, en donde se requiera del contacto físico para tratarse y no que queden enchufados a una máquina. Los consultorios son individuales, no boxes. Se genera un contacto íntimo. La gente está muy sola y en nuestro espacio escuchamos y tenemos contacto con las personas. La gente baja un cambio. Relacionamos ese despertar espiritual con la necesidad de sentirse bien.
Gil: Igual, está el riesgo de pasar del sentido de pertenencia a algo más dogmático, algo más sectario. Pero la calidad del vínculo la da quien atiende a la gente.
Rosso: Sin caer en discriminación, a veces tenemos que saber no aceptar a determinados pacientes porque ves que a pesar de que les expliqués que las expectativas o urgencias que trae no son las adecuadas, insiste. Hay que saber dejarlo ir. Nosotros podemos generar muchas cosas malas. Pero hay gente que ya la trae. Que viene con su obsesión: no hay forma de tratarla. Nosotros no somos psiquiatras.
- ¿Pero tienen asesoramiento psicológico o psiquiátrico?
Rosso: No. Podríamos tenerlo, pero nunca lo hemos implementado.
Bravín: Es un tema difícil…
Rosso: La experiencia te permite manejarlo. Cuando el paciente no te cierra, hay que dejarlo ir.
Gil: Nosotros no tenemos asesoramiento psiquiátrico pero si psicológico. Tenemos un asesor psicológico deportivo. Trabaja con deportistas profesionales como es el caso de los pilotos y los rugbiers. Trabajan muy bien el tema de planteamiento de metas y objetivos. A nosotros nos ha ayudado mucho por el lado específico de lo deportivo.
- ¿Por dónde debería empezar una persona que quiere verse bien?
Torresi: Por un cambio de hábito. Un cambio de costumbres.
Bravín: Siempre un médico tiene que hacer un diagnóstico previo y nosotros lo hacemos.
Torresi: Si llega alguien que nunca hizo actividad física… en fin. Hay que empezar de a poco, ser paulatinos.
Gil: Lo primero es la predisposición al cambio. Objetivos claros y realizables, la confianza en la guía que le vas a dar.
Torresi: Hay gente que llega y que si tiene un sobrepeso importante nunca le vamos a hacer un tratamiento de inmediato para el cual primero debe bajar 10 kilos.
Terminamos aquí. Comimos poco, por susto, frente a nuestros interlocutores. Auque quedó claro que el tiempo que resta para el verano es corto. No habrá ejercicio con Sebastián Gil que nos acomode a tiempo ni Miguel Rosso permitirá que creamos que la cirugía hace magia. Nos queda reflexionar junto a María Bravín y Fabiana Torresi y apostar a unos retoques. O mejor: olvidarnos de la playa y acampar, directamente, en un centro de estética.