Desarticularon una banda de secuestradores

Los operativos para lograr la detención de la banda fueron realizados por personal de la División Antisecuestros de la Superintendencia de Investigaciones, en el marco de 11 allanamientos llevados a cabo bajo las órdenes del Juzgado Federal 5 a cargo del juez Norberto Oyarbide.

Cuatro personas -dos hombres y dos mujeres- fueron detenidas por efectivos de la Policía
Federal acusadas de formar parte de una banda de secuestradores que había raptado, en agosto pasado, a un joyero y a su novia, en esta capital.  Los detenidos quedaron acusados por el asalto y el secuestro extorsivo del joyero Ignacio Pereyra, de 32 años, y su novia,
ocurrido el 25 de agosto último, según señalaron esta mañana fuentes de la Policía Federal.

Los operativos para lograr la detención de la banda fueron realizados por personal de la División Antisecuestros de la Superintendencia de Investigaciones, en el marco de 11 allanamientos llevados a cabo bajo las órdenes del Juzgado Federal 5 a cargo del juez Norberto Oyarbide.

Los procedimientos, de acuerdo con lo señalado por las fuentes, fueron llevados adelante en las localidades de Claypole, San Miguel y el Barrio Don Orione, en el Gran Buenos Aires, donde los
policías lograron apresar a los acusados, dos hombres y dos mujeres, todos argentinos y mayores de edad.

En los operativos secuestraron distintos elementos de interés para la causa, que según las fuentes, "los involucran con el hecho en cuestión". Los hechos por los cuales se acusa a los integrantes de la banda se iniciaron en la calle José Bonifacio al 1400, del barrio de Caballito, cuando la pareja iba en un lujoso auto Audi A3 y en un semáforo fueron sorprendidos por dos ladrones.

Los sujetos amenazaron a las víctimas con armas de fuego, se subieron al Audi y se llevaron cautiva a la pareja hasta la  joyería, "Homero", situada en Rodríguez Peña y Posadas, del barrio
porteño de Recoleta.   Los delincuentes, pese a haberle sustraído algunos relojes y
joyas, no pudieron acceder a las cajas fuertes del local, tras lo cual se retiraron llevando a la pareja hacia la zona sur del Gran Buenos Aires, momento en el cual comenzaron los llamados
extorsivos dirigidos a la familia del joyero para que se abonara la suma de 20.000 dólares para su liberación.