Un mono muerto, arrojado contra una pared. Escapa a lo cotidiano. Estamos acostumbrados a ver perros deambular con hambre “atrasado” de varios días, gatos huyendo por las ramas de los árboles a causa de los juegos de algunos cachorros humanos… y también si hacemos foco en nuestro plato, aparece el despojo de lo que fue una vida esclava.
Pero un mono aullador muerto, probablemente por asfixia, parece casi una pesadilla surrealista, cuando lo que debería sonar como tal, es la existencia de zoos en donde monos y otros animales están cautivos para deleite humano. Así como dice el especismo del lenguaje: “al mono hay que aplaudirlo para que haga monadas”, ¿necesitan “aplausos” los humanos para ultrajar y ridiculizar a los demás animales?
La “monada” de la nota, es que escapa a lo “normal” y “políticamente correcto”. Extraer un mono del cautiverio viene a ser un delito acumulado a otro, no un acto de vandalismo. Si hay responsables por el sufrimiento de ese mono (y todos los demás cautivos) lo son, tanto el humano que lo hirió, como aquellos que lo confinaron (y cómplices, quienes los van a ver detrás de las rejas).
El mono no es una mascota doméstica, dice textual la nota.
Inevitablemente, refiere a la forma de dominación que imponemos sobre aquellos animales tenidos como “mascotas” = cosas para satisfacer estados emotivos. Cuando un animal se compra y se vende, ya sea en una veterinaria, en un remate de reses (en latín: cosas) , es considerado objeto, un medio para fines de otros, un instrumento del cual no importa su vida emocional, porque se la tiene por inexistente o infravalorada. Sin perjuicio de que el caniche toy “último modelo” sea “un miembro más de la familia”, las condiciones en que su raza es usada para lucro humano, en perjuicio de la especie “perro” le da categoría de cosa. No se trata de ver caniches “tirados contra la pared”, sino de alertar sobre la compraventa de perros, cuando..¡es tan fácil hacerse de un perro, rescatándolo del abandono! Una cultura de lo fácil como la nuestra debería apelar al rescate de animales abandonados, sino fuera porque la idea del “status” es más valiosa, tanto como la dominación.
El mono, moneda de la “evolución”
Los zoos, son aparatos de dominación, coerción, confinamiento y control de especies. Todos los que están encerrados, aún aquellos que parecen adaptados como los pumas, hasta los que dan “lástima” como el oso polar, sufren la privación de su libertad. ¿No la sufren acaso los presos humanos? ¿No piden ellos de todas las formas posibles su excarcelación? Entonces, ¿por qué condenamos a los no humanos a sufrir prisiones irrisorias?
Los más evolucionados, organizados para matar
Anteayer murió Emilio Massera, parte del gobierno tripartito de la última dictadura militar. Era un tipo que comandaba las operaciones de exterminio de la “subversión”, usando torturas, prisión y muerte. (Tanto como hacemos con los no humanos ¿no?) Como vemos a este represor, han de vernos los millones de animales que confinamos, torturamos y matamos. Es hora de que nosotros veamos por ellos. Massera, por su edad y enfermedad, “se salvó” de la condena de prisión domiciliaria y la vergüenza que para él le significaría (un perjuicio psicológico).
Algunos piensan que actuó la Justicia del más allá, otros, que no hubo justicia ya que tendría que haber estado vivo y lúcido para pasar por el mayor de sus tormentos, la condena del Estado. En el día en que un represor genocida dejó este mundo, muchos habrán nacido en la Argentina. Ojalá traigan la llave de un mundo más justo bajo el brazo.
La justicia evolutiva: reconocer nuestra responsabilidad para con los más débiles
Por el momento, los que estamos acá, podemos empezar a aplicar justicia, haciéndonos veganos, disuadiendo la compra venta de animales, no asistiendo a zoos ni circos y de cualquier forma en que podamos beneficiar a los no humanos y a la casa común de todos: La Tierra.
María Laura Barroso Baldi, DNI N° 29.222.200
María José Sanchez Saez, DNI Nº 26245352
Leandro Daniel Fruitos, DNI N° 36.876.354