Programas de televisión muy bizarros pero exitosos

La moda de los realities no ha pasado, haciendo un repaso por princesas infantiles, un cirujano plástico de Beverly Hills, adictos al sexo y otras figuras polémicas de los shows de la tevé americana.

Foto: web
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1. Sex rehab

¿Se acuerdan de Dr. Drew, el especialista en medicina más mediático posible? Bueno, los que no lo conocen lo van a conocer por primera vez y los que sí, van a volver a verlo en su salsa. El reality que comanda se llama Sex Rehab y trata de, como su título poco sutil lo indica, de un show sobre adictos al sexo en busca de rehabilitación. Recordemos que Drew es conocido por ayudar a pacientes con problemas de drogas y alcohol. Bueno, ahora hará terapias grupales con pacientes que no pueden controlar sus deseos. Phil Varone, Jennifer Ketchum, James Lovett, Nicole Narain, Kendra Jade Rossi, Kari Ann Peniche, Duncan Roy y Amber Smith tendrán que seguir las reglas impuestas por el Dr. Drew, quien los pondrá a prueba para ver por cuánto tiempo se controlarán. 

2. My Antonio


Antonio Sabato Jr. no es un actor demasiado trascendente, quizás por eso haya tenido que recurrir a un reality para conseguir popularidad (¿alguien se acuerda de su paso por General Hospital? En fin...). Este reality, una suerte de The Bachelor recargado, está centrado en un concurso en el que trece mujeres viajan a una playa de Hawai para intentar seducir al actor y modelo. No es demasiado original, pero el valor agregado está en la madre de Sabato que hará sus aportes para tener voz y voto en la decisión final de su hijo. 

3 . Princesitas


Todo aquello que parodiaba la película Pequeña Miss Sunshine se encuenta en este programa de Discovery Home & Health. El tema es que acá lo que sucede es cierto y la cuestión es seria. Las madres realmente compiten ferozmente para que sus hijas - en realidad, las verdaderas competidoras - puedan ganar un concurso de belleza y, por ende, premios importantes. Suerte de documental de lo que sucede tras bambalinas, Princesitas te muestra las pestañas postizas, el bronceado falso, las pelucas y todo aquello a lo que sucumben pequeñísimas niñas para lograr la ansiada corona. Leer más en La Nación