Nadie mejor que el escritor estadounidense Philip Roth (Nueva Jersey, 1933) para describir con precisión el terror psicológico y social que experimentó EEUU hasta mediados de los años 50 por los brotes de polio que afectaban y paralizaban a miles de niños cada año. El autor de 'Pastoral Americana' ha elegido la polio como protagonista de su nueva novela, 'Némesis', y aunque habla de un pasado ya lejano, la realidad es que esta enfermedad contagiosa sigue sin ser erradicada del todo en algunos países del mundo.
La poliomelitis está causada por la infección por un poliovirus, que se transmite de persona a persona por mocos, flemas o heces infectadas. El virus pasa primero al tracto gastrointestinal, de ahí al torrente sanguíneo y, finalmente, al sistema nervioso central en un pequeño porcentaje de pacientes, en quienes las secuelas pueden aparecer incluso décadas después.
Hasta el descubrimiento de una vacuna eficaz en 1955, esta parálisis infantil (más habitual entre los cinco y los 10 años) hacía estragos en los países occidentales, causando graves secuelas neurológicas a un pequeño porcentaje de los afectados. En el 95% de los casos, sin embargo, el propio sistema inmune es capaz de acabar con el virus y la infección pasa despercibida sin síntomas.