Clementi Tyler era un estudiante de la Universidad Tutgers que se suicidó. Los informes que se han dado a conocer dan cuenta que vivía bajo los efectos del "sexting", el acoso cibernético y una forma insidiosa de homofobia.
Según la historia publicada hoy por el diario online estadounidense The Huffington Post, el sensacionalismo que genera la proliferación de cámaras web, iChat, tweets y Facebook tuvieron responsabilidad en su decisión más dramática: quitarse la vida.
El caso ha abierto un fuerte debate sobre el rol de las nuevas tecnologías y sus usos en la eliminación de los límites entre lo público y lo privado.
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