"Es honra de los hombres proteger lo que crece, cuidar que no haya infancia dispersa por las calles", escribió Armando Tejada Gómez, en compañía de Ángel Ritro. Su "Canción para un niño en la calle", en la voz de Mercedes Sosa, se transformó en un emblema del nuevo cancionero, esa corriente que revolucionó el folklore popular con una novedosa visión de lo social.
A más de medio siglo de la obra Tejada Gómez, su reclamo literario se actualiza año tras año, mes a mes, día tras día y -¿por qué no?- hora a hora. La gran cantidad de niños que limpian vidrios, reparten tarjetas, vigilan mesas de restaurante a la espera de sobras o piden directamente una colaboración económica suscitan un debate inmediato que año tras año, mes a mes, día tras día y -¿por qué no?- hora a hora se posterga.
Ante la presencia de una pequeña en plena Avenida San Martín rogando por una moneda, las actitudes de los transeúntes varían, como así también sus argumentos. Mientras unos pocos detienen su apresurada marcha matinal en busca de una moneda para depositar en una caja celosamente cuidada por la niña, la mayoría continúa a paso largo, esquivando la mirada. "Ojos que no ven..."
Pachy Reynoso/MDZ
La niña aguarda por la caridad de los transeúntes.
Sin embargo, una señora -perteneciente al segundo grupo- se detiene. Algo incómoda por la indagatoria periodística, se decide a dar su punto de vista. "Quiero saber dónde están los padres de estos chicos. Seguramente andan por ahí vigilándolos". Y tan errada no estaba -un llamado telefónico a MDZ alertó sobre la presencia de su progenitora en las inmediaciones-, siempre que obviemos el relato de una criatura que de a poco pierde su inocencia.
"Mi mamá está enferma y necesito plata para comprar los remedios que necesita", respondió ante el espontáneo "¿qué hacés acá?". Tratando de no caer en los umbrales de la caridad y el desinterés, el interlocutor elabora sus preguntas meticulosamente, lo que no implica que sean las apropiadas para una chiquita de seis años.
- ¿No tenés miedo de andar sola por la calle?
- No, porque mi hermana anda por ahí, con su nene.
Lejos de la escena se aproximaba ella, su hermana, otra pequeña, de 17 años. En sus brazos, su hijo, de aparentes dos años de edad. ¿Qué manifiesta? Lo mismo, el discurso es ecuánime. Mismas palabras, misma enfermedad, mismo pedido: una moneda. ¿Qué se debe hacer? ¿Ayudar a estas pobres almas con dinero? ¿Acaso esto no promociona su explotación?
Pachy Reynoso/MDZ
"Tenemos que comprar los remedios para mi mamá", sostuvo la joven.
"Es una cuestión generacional"
Desde la Dirección de Promoción y Protección de Derechos de Niños y Adolescentes, señalaron que una gran cantidad de casos están asociados a una "reproducción generacional". De acuerdo con la titular del sector, Teresa Muñoz, "hoy se observa a familias enteras trabajando en la calle".
De todos modos, la funcionaria enfatizó que la presencia de niños pidiendo limosnas ha disminuido en los últimos diez años gracias a los programas instrumentados por el Estado. "Hoy se puede observar una gran concentración de chicos en torno a Arístides Villanueva y Peatonal. Pero en general, cada vez son menos los jóvenes en esta situación", manifestó Muñoz.
Por otra parte, evitó ofrecer una opinión taxativa sobre si es oportuno entregar una colaboración. "La explotación infantil está asociada a causas muy complejas que exceden la actitud de ayudar con una moneda", se explayó.