No “jodamos”: los perros violentos son violentos

Mucha gente opina que los perros peligrosos, si son bien educados, no atacan a nadie. ¿Es esto verdaderamente así? ¿Todo en ellos es aprendido de los humanos? Aquí el valioso testimonio de una experta en comportamiento animal. “No se puede negar lo heredable: un pointer no te sale ‘dogo’ y un dogo no te sale ‘pointer’. ¿Cuál es la condena debida en casos de ataque?

Los ataques, algunos mortales, de los perros de razas consideradas peligrosas se siguen sucediendo. Desde distintos lugares del país, nos llegan noticias de verdaderas tragedias protagonizas por esta clase de perros.

Mastín napolitano.

Al mismo tiempo, cada vez que una nueva desgracia se provoca, hay una sentencia que mucha gente sostiene como cierta. Es esta: los perros catalogados como violentos o peligrosos, si son bien educados, no son violentos ni peligrosos.

Sería más o menos así: “Un dogo, un rottweiler, un mastín, un doberman y otros si son bien educados y se les brinda cariño y órdenes claras, jamás atacará a una persona”. Y se completa con frases como “es un problema de los dueños: si ellos les ponen límites y los educan bien, esos perros jamás atacan a nadie”.

¿Esto es así? Lo analizaremos con una verdadera experta en el tema, una profesional que, verdaderamente, no toca de oído en la problemática.



El dogo y el pointer



Andrea Astié es Doctora en Biología en comportamiento animal, investigadora del CONICET y docente del posgrado avalado por PROBIOL –Programa de Posgrado en Biología, de la UNCuyo–.

Su especialidad es francamente extraordinaria y viene francamente al caso para analizar las conductas de estos particulares canes. 

“Hay una versión que tiende a indicar que todo depende de cómo criás esta clase de perros. Incluso, hay veterinarios y páginas sobre perros que dicen que todo es aprendido y esto es un gran error. La ciencia ha demostrado claramente que hay una relación entre genes y ambiente. De la misma manera que se hereda el color de piel, se hereda el comportamiento”, inicia Astié.

La doctora aclara además que el ambiente donde se desarrollan los condiciona: “Dos pájaros de la misma especie se comportan distinto en la selva que en el monte. Sus cantos, por ejemplo, se adaptan a la manera en que se propaga el sonido en el sitio donde viven. En Mendoza, la pititorra, si tiene predadores cerca, hace menos viaje y traslada más comida para cuidar a sus pichones”.

“Con los perros también ocurre: hay un componente genético y heredable. Y es un hecho que hay perros que han sido ‘hechos’ para pelear. El perro es descendiente del lobo: son lobos criados y mantenidos por humanos. De hecho, si hay razas determinadas de perros es por la acción de los hombres, si no, se cruzarían unos con otros”, continúa.

Así, la tarea de los humanos –siguiendo el razonamiento de la profesional– ha sido ir eligiendo rasgos de comportamiento, a través de la selección artificial.

“Un ejemplo claro son los perros cazadores, incluso dentro de ellos hay perros con rasgos distintos: los que apuntan a la presa, los que traen la presa y los que matan la presa”, describe la profesional.

Es claro, para Astié –a la sazón propietaria de tres perros– que, entonces, “no se puede negar lo heredable: un pointer no te sale ‘dogo’ y un dogo no te sale ‘pointer’.



Ecología conductual  



Claro está que hay muchas clases de perros que muerden, pero si un chihuaha muerde la pierna a un niño, seguramente le causará un mal menor; no obstante, si es un dogo, es posible que ese niño se quede sin pierna. O sin vida.

Así las cosas, las razas de perros son la resultante de una selección de rasgos. Aquellos que resultan más violentos son el corolario de una discriminación certera.

Finalmente, el ejemplar posee, por caso, mandíbulas fuertes, que no sueltan la presa, patas cortas y muy robustas, cuerpos recios y comportamientos agresivos a la hora de pelear o manifestar su enojo y disconformidad.

- ¿Influye en estos perros la educación?

- Por supuesto que influye, pero siempre hay variabilidad, “personalidades” distintas. No estoy diciendo que estos perros vayan a salir a atacar personas, pero tienen propensión a hacerlo. Mucha gente puede dar testimonio de que sus perros jamás atacaron a nadie, pero, cuando lo hacen, los resultados son terribles.

- Habría que educar a los dueños también…

- De eso se trata: supongamos –partiendo del error– que todo es aprendido en estos perros. ¿Quién y cómo decide que un dueño está bien capacitado para educar a un mastín, un dogo o un rottweiler? ¿Y quién nos protege de las personas que no supieron criar a esos animales? Aún partiendo de la falacia, el sistema no cierra.

- ¿Qué hacemos, entonces?

- He escuchado, aunque no lo sé, que en Mendoza hay una legislación que prohíbe tenerlos. Como sea, no soy la persona indicada para dar esta respuesta. Sin embargo, aparece como buena medida tener un registro estricto de dueños, de reproducciones y un seguimiento de estos animales. Y está claro que debe haber una justa penalización para estos ataques. Los dueños de estos animales deben ser responsables directos de las conductas.

- ¿Es un hecho irrefutable, entonces, que la agresividad se hereda?

- Sí, lo es. Hay interesantes estudios para ahondar en el tema. Sugiero a autores como John Krebs, Nick Davies y John Alcock. Sus tratados sobre “Behavioural Ecology” (Ecología Conductual) son muy claros al respecto.



Dime qué perro tienes…



En muchos casos, también, hay personas que tienden a humanizar las conductas de los animales y no hay que olvidar aquellos que son. “Se han dado casos de delfines que matan personas. El tema es no olvidar que son animales y que tienen comportamientos imprevisibles”. 
 

- ¿Hay más ataques ahora?

- No lo sé en realidad, pero está claro que hay más personas que adquieren perros de razas peligrosas por una cuestión de seguridad y que no se ocupan de generar un vínculo con ellos. Los perros, al igual que los lobos, tienen una estructura jerárquica. Hay que demostrarles quién es el jefe; hacerles saber cuál es el límite. Hay estudios que indican que los perros detectan e interpretan hasta los rasgos faciales de las personas.

- Tenemos los perros que nos merecemos tener…

- El ser humano ha ido seleccionando de los perros aquello que ha querido que exhiban. El medio de los perros somos nosotros y ellos se adaptaron a nosotros y al mundo que les ofrecemos.

Ulises Naranjo.