Luego de ser juzgado por genocidio, Stangl fue entrevistado en prisión durante 70 horas por Sereny, quien también recogió los testimonios de los miembros de la familia, los amigos y la gente que lo ayudó a ocultarse en Brasil y a sobrevivientes de los campos cuya única finalidad era la muerte de aquellos que lo ocupaban.
Stangl fue hallado por Simon Wiesenthal en 1968 y extraditado a la República Federal de Alemania, donde dos años más tarde fue condenado a cadena perpetua por el exterminio de 900.000 personas en Treblinka.
Nacido en 1908, el austríaco Franz Stangl ingresó a las SS y fue destinado al programa de eutanasia -para la esterilización y muerte de miles de personas- antes de hacerse cargo de los campos de Sobibor y Treblinka.
Lejos de avergonzarse por su actuación en la Segunda Guerra Mundial, en sus charlas con Sereny recopiladas en el libro "Desde aquella oscuridad" que publica Edhasa, el jerarca nazi se enorgullece de haber podido "procesar" en Treblinka a 5.000 personas diarias en tres horas.
La periodista, historiadora y biógrafa que tuvo su última entrevista con el prisionero el domingo 27 de junio de 1971 cuenta que "mientras se animaba con la cuestión y la relacionaba con sus propia experiencia, como sucedía a menudo en estas charlas, su personalidad cambió bruscamente, su voz se hizo más dura y altisonante, su acento más local y su rostro más basto".
"En Brasil -dijo él con voz áspera- en Volkswagen la estupidez de algunas personas a veces me encolerizaba. A veces no podía callarme y lo soltaba. ´Dios -les decía- la eutanasia no os pilló como debía’. Y cuando llegaba a casa le decía a mi esposa: ´A estos cretinos les ahorraron la eutanasia’", relata la autora.
Por su parte, Rudolf Hess (1900-1947) no duda en explayarse en su autobiografía, publicada por Ediciones B, para contar con total frialdad la puesta en marcha del campo de exterminio y la responsabilidad que tuvo en el asesinato de miles y miles de personas.
Sin titubear, Hess describe cómo aplicó la denominada "solución final" con el gas Cyclon B, logrando una muerte rápida, masiva, incolora ("sin sangre") y limpia ("sin excrementos"), que facilitaba el despojo posterior de dentaduras y cabelleras de los cadáveres.
Sin dejo de arrepentimiento, el "Carnicero de Auschwitz" -como lo apodaron- se interroga si podrían haber sido más efectivos en la eliminación de judíos mientras espera que lo ahorquen en una celda de Cracovia y no ahorra detalles para describir los lugares donde se hacinaban los prisioneros, los crematorios y las cámaras de gas.
"El comandante del campo de Treblinka me dijo que habían liquidado a uno 80.000 (judíos) en el transcurso de medio año. Usaba gas monóxido. Yo no creía que sus métodos fuesen eficaces, así que cuando construí el campo de exterminación de Auschwitz, usé Cyclon B, un ácido cristalizado. Nos llevaba solo entre 3 y 15 minutos acabar con ellos", escribe.
Tampoco minimiza las condiciones infrahumanas a las que se sometía a los prisioneros y cuenta como se torturaba a las mujeres y a los niños.
Y se pregunta también acerca de los judíos que limpiaban las cámaras de gas "cómo hacían para hallar en su interior la fuerza necesaria para cumplir día y noche su horrible faena".
En su introducción, Primo Levi -él mismo superviviente de Auschwitz- describe que el libro está lleno de "infamias contadas con torpeza", que su nivel literario es "mediocre" y que Hess se revela "un canalla estúpido y verboso, basto, engreído y por momentos manifiestamente falaz".
Sin embargo, añade, "esta autobiografía es uno de los libros más instructivos que se hayan publicado nunca por cuanto describe con precisión el itinerario de uno de los mayores criminales de la historia".
El horror del nazismo, contado por sus protagonistas
Los libros "Desde aquella oscuridad" -entrevistas que la húngara Gitta Sereny le hizo al comandante del campo de exterminio de Sobibor y Treblinka, Franz Stangl-, y la autobiografía de Rudolf Hess "Yo, comandante de Auschwitz", acaban de publicarse en Argentina y revelan el pensamiento de dos protagonistas del horror nazi.