El fuego se apagó: murió Sandro

Sandro falleció el lunes a las 20:40 en el Hospital Italiano de nuestra provincia. No pudo superar su estado gravísimo luego del trasplante cardiopulmonar que le realizaron en noviembre.

Aguantó hasta donde pudo. En Mendoza peleó con rabia desde el 20 de noviembre del año pasado, cuando llegó. Fue un mes y medio. Pero anoche  se acabó. Roberto Sánchez, Sandro, uno de los artistas más populares del país, murió en nuestra provincia, a los 64 años. El Gitano nunca pudo recuperarse luego del doble trasplante de corazón y pulmones al que había sido sometido en el Hospital Italiano.

El artista falleció el lunes 4 de enero a las 20.40 y el anuncio estuvo a cargo del médico Claudio Burgos. En medio del griterío, Burgos alcanzó a informar, en las puertas del hospital, que había muerto por "un shock séptico complicado con una metrosis intestino-mesentérica". El especialista no terminó de dar el parte porque una mujer se desmayó y se generó el caos.

Alrededor de las 19, a menos de dos horas del desenlace, los médicos Burgos y Sergio Perrone habían salido a informar que el músico vivía instantes críticos. "Es el peor momento desde que ingresó al hospital", se sinceró el médico. Afectado por un shock séptico que se generalizó en el pulmón y la sangre, el parte revelaba que los especialistas estaban haciendo el último esfuerzo para que al Gitano no se lo llevara la muerte. Pero no fue posible.

El final se veía venir desde un rato antes de las 20.40. Olga, su esposa, se preparaba para tomar un café con sus dos hijos en el buffet del hospital. No quería hablar con los medios. Poco antes de las 21, una persona se arrimó al grupo y los tres dejaron la mesa servida. Con paso presuroso ingresaron al edificio, donde instantes después les anunciarían el fallecimiento del artista.

Los primeros minutos fueron de mucha conmoción y dolor en las puertas del Hospital Italiano. Una mujer se desmayó en medio del anuncio de la muerte de Sandro, donde no hubo distinciones: periodistas, fanáticos y curiosos se enteraron en el acto. "Lamentablemente tengo que anunciar...", alcanzó a decir Burgos. Y lo que siguió fue el caos.

Desde ese momento fatídico, la gente se acercó a al lugar de manera incesante al lugar. Por ese motivo se montó un operativo policial y también arribaron uniformados de Infantería para ordenar a las personas, que sumaron más de cincuenta en la primera media hora de comunicada la noticia. Los fanáticos del artista dejaron que el dolor fluya ante las cámaras televisivas de los canales de todo el país, cantando canciones del ídolo, recitando sus letras. Algunos, buscando sus cinco minutos de fama, ante la muerte de una gran figura popular.

Sandro llegó a Mendoza el 20 de noviembre en estado crítico, con su salud deteriorada y al borde de la muerte. A pesar de esa situación, superó la intervención quirúrgica, pero unos días más tarde aparecieron nuevas complicaciones vinculadas con infecciones relacionadas con su pobre estado inmunológico, y la acción de una bacteria desconocida. En los últimos días lo mantenían sedado, y su peso no llegaba a los sesenta kilos. Tampoco respondía a los estímulos físicos para respirar por su cuenta.

Durante este tiempo, estuvo casi permanentemente conectado a un respirador artificial. Por su fortaleza anímica y su amor a la vida, luchó hasta último momento. Soportó más operaciones que cualquier otra persona en su situación. Hasta que anoche, su fuego se apagó.

Informe: Mariela Encina