Han constituido una célula y se han armado hasta los dientes. Se han organizado como grupo y trabajan duro con el objetivo de acabar –asesinar, acribillar, eliminar, desaparecer, ultimar, exterminar– al enemigo. Cada uno cumple un rol determinado en el grupo, cada uno tiene su manera de moverse y sus preferencias respecto de la oferta de armas y es finalmente el líder quien termina por definir la estrategia para el aniquilamiento.
Se trata, esta vez, de un juego electrónico para computadoras, un videogame. El más jugado en el mundo es el Counter Strike –CS–, denominado como un “videojuego de disparos en primera persona”. ¿De qué se trata? Sencillamente de un enfrentamiento de “terroristas” contra “antiterroristas”, con objetivos que se van cumpliendo en cada etapa. Hay posibilidad de compra de distinta clase de armamento, disparos en diferentes partes del cuerpo, posibilidad de “fuego amigo” –asesinar a tus propios compañeros– y una partida inicial con sólo un cuchillo y un revólver, aunque conforme se avanza en el fuego, se accede a armas de guerra de precisión, granadas, chalecos antibalas y chiches por el estilo.
Entre sus muchas posibilidades, los e-sports (o “deportes electrónicos”, como significativamente se les ha dado en llamar) como el CS pueden ser jugados desde distintas computadoras a lo largo y ancho de todo el planeta, también en Mendoza, claro está.
De hecho, hay en la provincia equipos de e-sports que trabajan duro para lograr sus metas y compiten con otros equipos del mundo e incluso participan en torneos en los que se llega a haber premios de un millón de euros o lo que es lo mismo, $5.400.000.
Un “estilo de vida”
En general, si una persona de más de treinta años escucha hablar de juegos electrónicos, juegos de video o de PC, videogames, play station, nintendo wii o cosas por el estilo, inconcientemente se le enciende una voz interior de alarma. ¿Por qué? En primer término, porque lo desconocido genera alarma. En segundo, porque esta clase de juegos, como tantas cosas en la vida, frecuentados con exceso lleva a la adicción. En cambio, los menores de treinta, en general, manifiestan un despojado interés y un claro disfrute.
El mundo virtual, para quienes ya somos viejos, suele despertar cierta desconfianza, cuando no es sinónimo de desprecio por la vida o alejamiento de las cosas primordiales. Sin embargo, lo cierto es que nuestra vida está ya absolutamente vinculada a la virtualidad y que dentro de pocos años, absolutamente todos la asumiremos con habitualidad.
Leonardo German es un chico mendocino que lidera un grupo de Counter Strike, con “deportistas” de distintos lugares de Argentina. El nombre de los integrantes denota por cierto, parte de su especificidad: Purzdark (líder), Maty, LeaMM~, Ale, Nikozh~ y nE0'.
Escuchémoslo: “Los denominados deportes electrónicos actualmente cubren un importante espacio en páginas especializadas, diarios online y canales de TV. La modalidad lleva bastante tiempo en países europeos y en algunos países como China y Korea son considerados deportes y reconocidos por la Secretaría de Deportes, incluso en Argentina están causando gran impacto ya que llevan mucho tiempo en el país”.
En el país, dos o tres veces por año se realizan eventos a nivel nacional con premios que van de los $5.000 a los $15.000. De hecho, en estos momentos se está realizando un campeonato en Buenos Aires, con equipos del país y de Paraguay, Uruguay, Chile y Brasil. En Mendoza, en tanto, se llevan acabo torneos y competencias con éstas características similares a competencias mundiales. De hecho, ya existen organizaciones internacionales como la WCG (World Cyber Games), Electronic eSports Leagues (ESL), CPL y otras.
Ahora, Leonardo nos cuenta de su equipo: “Junto a siete amigos de distintas partes del país como Córdoba, Rosario, Buenos Aires y San Juan armamos un equipo de deportes electrónicos fundado hace 2 años. Estamos especializados en Counter Strike versión 1.6 llamado ETS-GAMING. Practicamos una vez por semana en un escenario virtual desde nuestras PC. Personalmente llevo más de 9 años en el tema y tuve la posibilidad de participar en varias competencias.”
“Cuando estamos bien entrenados, jugamos generalmente torneos 'online' contra equipos de otras partes del país o del exterior. Cuando entrenamos generalmente practicamos y diseñamos estrategias para diferentes tipos de escenarios (mapas) con la idea de vencer al adversario con ideas nuevas o sorprendentes. Además, elaboramos técnicas y estilos de juegos. Es decir: dedicamos mucho tiempo a este mundo virtual con todo gusto ya que es nuestro estilo de vida”, nos ilustra Leonardo.
Ojo al piojo
Daniel Venturini, jefe de Capacitación del Plan Provincial de Adicciones, alerta al respecto de las conductas adictivas: “Ya está archidemostrada la adicción, pero hay que aclarar que hay adicciones a cosas diversas como el ajedrez, el trabajo, el sexo, la comida o las compras. Lo que hay, en definitiva, son conductas adictivas”.
Y sigue: “El riesgo del exceso es que se deterioran las interacciones sociales reales, porque todo se vuelve virtual. Los chicos juegan con otro al que no ven, con el que no se comunican directamente. Hemos sabido de casos extremos en los que, si no juegan, tienen síndrome de abstinencia, con marcada irritabilidad por el no consumo, la no realización de la conducta adictiva”.
¿Por qué ocurre esto? Sencillamente porque “fisiológicamente es tanta la estimulación en el cerebro que el impacto es grande. Y se genera la adicción. Y el cerebro reclama más juego. El exceso provoca daño, siempre reduce otros aspectos de la vida”, explica el psicólogo y viene bien esta advertencia.
El deporte es salud
Ahora bien, que esto sea considerado un deporte o no, corre por cuenta de sus seguidores y detractores. De hecho, el ajedrez también es considerado un deporte y se juega sentado. Y uno tiende a suponer que para ser un buen ajedrez o un buen terrorista del CS, es necesario tener buen estado físico, buena alimentación y estar descansado y sumamente lúcido.
Miren estos dos videos:
Ya finalizando, convengamos en que, según este escriba (quien se divierte muchísimo jugando con su hijo en la Play) el título es deliberadamente exagerado.
Si un menor edad frecuenta estos chiches tecnológicos bajo el control responsable de sus padres, pues ningún riesgo correrá. ¿O acaso no es así? ¿Te parece que no? ¿Y por qué te parece que no? ¿Y de qué lado estás? ¿Sos terrorista o sos antiterrorista..?
Demoraste tu respuesta. Game over.