Hace instantes, este mediodía y aquí nomás un niño se paseó por las mesas de una pizzería dejando “en consignación” una estampita de San Cayetano con una vela de color como bonus track. Todo, metido en una prolija bolsita.
Lo mismo –pudimos ver- hacían otros cuatro pibes por otras mesas de otros negocios, al lado y enfrente, por calle Las Heras.
El chico tiene 9 años -le confesó a una chica muy simpática que le preguntó- y aceptó, a regañadientes, un pedazo de pizza, mientras relojeaba que el mozo no llegara. Sin mirar a los ojos (¿qué esconden esos ojos?) dejó y llevó, sin preguntar, en un ademán mecánico, la bolsita sagrada sin precio fijo.
Unos le dieron dos pesos; otros lo ignoraron. Una sola señora, muy mayor que comía solitariamente, actuó como frente a un vendedor: sin analizarlo mucho tomó la estampita y la vela del interior de la bolsita y se puso a leerla. Le dio al pibe un billete.
Muchos se lamentaron mirándolo mientras masticaban su almuerzo y apuraban la ingesta con una Coca. La ocasión es ideal para la lástima: el domingo es el día del niño y este viernes, además, s recuerda a San Cayetano, el santo de “la paz, del pan y del trabajo”, dicen.
Pero el debate surgió en unos pocos después de que el mozo lo espantó ¡a servilletazas!: ¿está bien comprarle la estampita?, ¿está bien hacerlo ahora, por “estas fechas” o porque “está bien”, no más? ¿Lo ayudamos, dándole plata? ¿Qué es mejor: darle plata y quedarnos con el santo combo, o bien darle dinero a cambio de nada, tipo limosna?
¿Será más productivo no darle nada, así no los mandan a pedir más?
Por lo pronto, nadie sabía a quién llamar en el Gobierno por el asunto. Pero, si lo hacían, ¿alguien respondería? ¿Se lo quitarían a los padres y lo separarían de sus hermanitos?¿ Le resolverían su problema y a esta hora, a lo mejor, el lunes estaría almorzando en una mesa hogareña para ir a la tarde a la escuela?
Su sola presencia fue profundamente perturbadora para muchos. Pero no sabemos si está claro para todos si ocultarlo es mejor o peor, para el chico, claro está.
Por lo pronto, este viernes con este hecho con estos pibes puede ser considerado el “Día de la Cachetada del Niño”.
Los adultos –en el Gobierno o fuera de él-, ¿seguiremos creyendo que “así es la vida? ¿O podremos cambiar algo?
El debate está abierto.