Ediciones Culturales: ¿Se hace mucho, poquito o nada?

Una instancia de debate se ha abierto respecto de las políticas oficiales para con el libro. Ayer, la SADE decidió salir en respaldo de Cultura, tras un análisis crítico de la escritora Sonnia De Monte. Aquí, una respuesta a la entidad sin fines de lucro y el enlace a los otros contenidos. Si tenés opinión al respecto, entrá al foro.

El mundo del libro, en debate. Foto: Ulises Naranjo / MDZ.
El mundo del libro, en debate. Foto: Ulises Naranjo / MDZ.

Saludablemente, el tema del libro en Mendoza parece ser centro de un incipiente debate al respecto, al menos en nuestro diario. Inició la serie la conocida dramaturga, cuentista y novelista y también actriz Sonnia De Monte, quien además es contratada de Cultura, precisamente en las áreas involucradas en su opinión, desde hace (increíblemente) 16 años.

Si hacés clic aquí, vas a poder leer los dichos de De Monte respecto de la penosa situación que vive Ediciones Culturales de Mendoza y el área de Letras de la secretaría de Cultura, que conduce Ricardo Scollo.

Ahora bien, luego, llegó el turno de la Sociedad de Escritores de Mendoza. Esta entidad lo hizo a través de una nota firmada por Hugo Torres, en su carácter de presidente: hacé clic aquí y conocé sus dichos y el sentido de esta columna que firmo.  

Esta respuesta de Torres (quien, quiero suponer  –y pido disculpas por mi ignorancia– es escritor) es, por lo menos, sorpresiva y digna de análisis, pues enfoca sus consideraciones promoviendo la gestión de Scollo y, a la vez, atacando a Sonnia De Monte.

Dejando de lado las manifiestas dificultades de su prosa, voy a centrarme en las consideraciones de Torres a la hora de salir en respaldo del señor secretario de Cultura y en desmedro del testimonio de la escritora.

Conjeturo que Torres salió a decir lo que dijo por propia motivación, pero lo hace en su carácter de titular de la SADE, que –aun con el consentimiento de sus intregrantes– no deja de ser una organización sin fines de lucro que nuclea a un reducidísimo grupo de escritores y, como tal, de ninguna manera es representativa de los pareceres de los escritores de Mendoza.

Digo esto porque Torres, luego de detallar proyectos que SADE habría acordado con Cultura y que aún no se concretan, afirma: “Todo ello se debe del trabajo realizado en los distintos departamentos de la provincia, en la cual participaron los escritores”. ¿Qué significa que se cuenta con la participación de “los escritores”? ¿Quiénes son “los escritores” para Torres?

Si él dice que Sonnia De Monte, luego de 16 años desempeñándose en el área oficial y con décadas de escritora encima, desconoce esos proyectos tanto como yo, que tengo mis buenos años en lo mío, ¿no será porque tal vez no han sido comunicados como se debería o porque mejor que comunicar proyectos es concretarlos? Aún así, restará saber si, luego de conocidos, esas experiencias trasuntarán en adhesión.

Aún teniendo en cuenta que a través de sus acciones la SADE haya involucrado a muchos, nadie puede apropiarse de tal representatividad y menos aún para salir en defensa de un organismo oficial, que tiene sus propios resortes de defensa y de promoción de actividades. Seguramente, la misión de la SADE ha de ser otra que salir a defender a Scollo.

Dice Torres, respecto de Sonnia De Monte: “Es más: muy pocas veces, la hemos visto participar de los distintas actividades literarias, encuentros provinciales, nacionales, etcétera”.

Y yo le respondo a Torres: participar o no de las actividades que la SADE propicia es elección de cada uno. De hecho, yo no recuerdo haber participado de ninguna de ellas y, sin embargo, me considero con derecho a opinar.

Por ello, ante la inocultable intención del presidente de la SADE por defender la gestión oficial (aclaro que he intentado, sin éxito, comunicarme con las autoridades) y por denostar los dichos –valientes, profundos y basados en gran conocimiento y experiencia– de Sonnia De Monte, es que, desde mi lugar de periodista y escritor, digo a este señor que se equivoca.

Y que se equivoca también enumerando una serie de proyectos oficiales que no tienen concreción efectiva, aunque pretendamos que un par de ellos la tengan.

Los problemas de Ediciones Culturales y del área de Letras de la secretaría de Cultura no empezaron ni terminarán con esta gestión, pues son sistémicos e históricos.

Ahora, de aquí a salir con rudimentarias armas para la prosa a atacar a una persona del prestigio y del conocimiento que tiene Sonnia De Monte, en mi opinión y sólo en este término, es demasiado.

Hoy por hoy, la literatura de Mendoza existe por las acciones y los bolsillos de los propios escritores y está bien que en parte así sea, pero al Estado le corresponde generar una política en consonancia.

Más allá de los malogrados dichos de este señor apellidado Torres, lo importante es que se ha abierto un espacio de debate y que hay temas muy importantes que no cuentan con la menor atención: el presente y el futuro de los organismos involucrados, la Ley del Libro, las leyes sin cumplir y las leyes sin aprobar, escritores en estado de virtual indigencia, la política editorial, el presupuesto de Cultura y en particular el destinado a estas áreas y la inmensa cantidad de obras que no ven la luz de la edición, aun la de escritores de fama internacional que dio nuestra provincia y permanecen, según parece, en el olvido.

Sonnia De Monte se animó a destapar una olla, es verdad, pero de ninguna manera es la responsable del hambre que padecemos desde hace, por lo menos, décadas.