Cobos es Cobos: tuvo todo servido y Scioli le vació los platos

Fue increíble. Cobos sentado con Mirtha y Nelson Castro, frente a Scioli. El viento corría a favor de Cleto. Tuvo la gran oportunidad para decir lo que piensa. Pero Cobos no habló. Fue, literalmente, a comer al canal América. ¡Y claro! lo invitaron a almorzar y el tipo almorzó. No dijo ni mú. La conductora lo trató de "quedado".

Foto: Gerardo Gómez/ MDZ
Foto: Gerardo Gómez/ MDZ

Ocurrió el miércoles 27 de mayo pasado, a la hora del almuerzo. Me preparé para verlo… y escucharlo. Tenía expectativas que iba a decir algo, que tal vez se animaría esta vez. Que la supuesta mochila que le carga “Gran Cuñado” con su caricatura de perdido y ensimismado con el cubito mágico sería alivianada. Que mostraría su costado más aguerrido, ese que no le conocemos, pero que se le reclama a cualquier político que quiere entrar a la cancha de los presidenciables. Además, es un mendocino, que de alguna manera, emite señales al país sobre la identidad de la provincia, o un pedazo de nosotros. Era para escucharlo entonces.

Lo tuvo todo servido: el canal América opositor a Kirchner, propiedad de uno de los más conspicuos representantes de la oposición. Conducía Mirtha Legrand, la mujer gorila que odia al peronismo cuando es peronista. Lo acompañaba el periodista Nelson Castro, quien presentaba el libro sobre los vicepresidentes de la república, donde se pondera la figura de Cobos a partir de la votación no positiva aquel 19 de julio de 2008.

Lo tuvo todo en bandeja y Cobos fue literalmente a comer a lo de la señora de los almuerzos. Sí, se dedicó a comer, como si no se enterara que miles de miles lo estaban mirando. Una cámara lo siguió algunas veces para ver si reaccionaba. Niente. Cobos escuchaba y escuchaba. Dilapidó preciosos minutos de tele. Mientras, Daniel Scioli, ni lerdo ni perezoso, respondió preguntas y tiró cifras y datos, dejando minúsculo a un Cobos intrascendente y poco estudiado.

Nada. Incólume, mudo, frío. No atinó a soltar una propuesta más o menos seria. Trató de inquirirlo la conductora con preguntas del tono “y usted qué piensa de ello Sr. Vicepresidente”; entonces Julio, más de una vez vaciló, dudó, hizo de Cobos, pero el de “Gran Cuñado”. Scioli, tuvo las perder y ganó el almuerzo. Se comió hasta el postre del mendocino. El ex/ante y ex/post radical, a lo Pilatos, se lavó varias veces las manos, y no se jugó siquiera por sus correligionarios de la provincia de Buenos Aires, ni tan siquiera por Ricardo Alfonsín, candidato. No dijo nada. Como cuando Cobos no dice nada ¿vió?

No atacó, no se defendió, no propuso, no reflexionó. Tampoco chocó. Por momentos pareció verse atrapado en un “cuadro vertiginoso”. Hasta usó dos de sus opacas intervenciones para preguntarle a Scioli, temerosamente, cuántas intendencias tiene Buenos Aires, y cuál es el índice de desocupación en la provincia más importante del país. Fue Julio Cobos mimetizado en Julio Cobos, versión Tinelli. Hizo la suya, como de costumbre, la “ni Cobos”. Sin embargo, aclaró, “ya no troto como antes”.

Me lo imaginé por momentos al Cornejo, mirándolo por TV, alentándolo frente al tele, transpirando y con bronca por la torpeza de su líder. El silencio es salud Julio. Esta boca no es mía. Qué rica la comida. Naderías impresentables de un presidenciable 2011. Este país da para cualquier cosa.