El cuerpo del poeta, el más querido del país y una de las figuras más importantes de la literatura hispanoamericana de la segunda mitad del siglo XX, salió a hombros de sus amigos del Palacio Legislativo de Uruguay, donde ayer se dispuso la capilla ardiente.
Entre los que cargaron el féretro se encontraban sus familiares y sus amigos más íntimos, entre los que estaban el ensayista Eduardo Galeano, el cantautor Daniel Vigletti y el escritor y director de cultura de la municipalidad de Montevideo Mauricio Rosencof.
Tras el cortejo fúnebre, compuesto por una decena de vehículos que marchan a paso de hombre, desfilan cientos de personas, entre las que destacan grupos de estudiantes, sindicalistas de la principal central obrera del país, la PIT-CNT, diplomáticos y políticos.
Está previsto que el cuerpo de Benedetti recorra así el kilómetro y medio que separa el Palacio Legislativo del Cementerio Central, donde se le rendirá un último homenaje a cargo de la ministra de Educación María Simón y alguno de sus amigos.
Fuente: EFE