Salí entonces, decíle al que cuida la casa del cónsul que el enchastre despide hedor a reallity 2 estrellas. Pedí al 911 una bolsa scanner para sacarles el ADN. Chiquillos: se viene la hecatombe social, facciosa, y Brian Bachicha sólo existe en la radio, mp3, You Tube, para el disfrute mediopelambre asustado que deja la dentadura en el vasito de sangre de la mesita de luz, hasta en la siestas de guardar.
Chacal, brutal chacal. Sos el dios malparido y partero que hace la diferencia, silencioso extra en la obra social del infierno. La expresión vulgata que condena fácil la rata cuchitril. Chacalinos: nos visitó nuestro propio engendro. Dialéctica del iluminismo. Hitlersillos horneados a fuego lento. Piba… estamos así nomás. Vos con bufanda y los demás con chombitas de regalo. Y se nos está yendo nomás, el serghiño se está yendo nomás, aunque lo apuntalen vampiros oportunistas. Como Mark Frank cuando se disfrazó de galán veneciano, y voló 5 pisos, dejando peregrinos boquiabiertos. Sin GPS no hay destino seguro. Así lo pinta la ruta empantanada con lágrimas de hienas sin percha.
Palanqueá el hidrovoto liberal y explotá tu cuarto oscuro el 28. Viejitos: se van a morir todos en la fila del banco y no habrá ambulancia pa´ tanta gente. Y la chusma te incinera, y te pone a la parrilla por un chori crudón sin condimentos. Susana y Marcelo ya la levantaron en pala, vos ni pala tenés, y pagás el arancel del agüita villamanzana, esa que te hace volar o levitar, sin gases. Vamos mendocinos, “pongan güevos”, háganse socios del parque que sale barato por ahora. Mañana es tarde, vendrán los caballeros de la quema. Hijos de mil puta, sí, esos hijos de remil puta.
Quiero una cena cachonda como las de antes, con “Cadena” en Avellaneda, dos majas en pelotas y “oktubre” de fondo para enamorarnos. Allí donde las lenguas de fuego del “Bull pub” te chupeteaban los pezones de oro, porque el miriñaque nos pegaba sin celo. Rica hamburguesa perfumada, ¿Querían olor a indios del sur?, pues paguen ahora guachas guarras sin dientes.
Chupacirios hemipléjicos, pastelitos dionisíacos de hule. Si los quieren de menta, pues tírense en las acequias del Bermejo profundo, atrás de los cañaverales, allí donde vive el niño manchado con pelo. Ese que no creció nunca, como el guachito del tambor de hojalata de Günter Grass.
¿Dónde estará el pony? , ¿Nadie podrá responderse la pregunta?, Pero la pregunta se hace, y aquí se garcha a las 22, ¡Con vos o sin vos, Fernando!, Perfectos idiotas ya no suena en la radio. Decíle al "Carusso Twist" que vuelva con la oveja negra de aquel viaje afro. Niñitos: ganen los centros de estudiantes para demacrar el colegio de graffitis indescifrables, ensucien todo; que cuando hay mucha limpieza, hay gato encerrado. Se acabó chochamus. Simplemente se acabó. Todos quieren que se follen a Lucero en el penal. Y se lo cojerán como que hay Dios…
Bocadillos típicos de invierno: "chacalitos envueltos"
Si lo pensás dos veces ni la dudás. Dos tentempiés para vagabundos en cena, bajo un glamoroso puente-restó con cajita feliz de tinto a granel, que expulsa hacia el espacio diabólico. El frío curte tu club, pero el de "los vaga" es de pura negritud marrón porosa, que destila rusakas bolches de invierno cruel. Es la garúa que no los acepta, porque los monstruos te dejan los vómitos en la acera, marcando territorio, como gatos comegatos.