Finalmente C., la hija del hombre que la habría violado durante más de 20 años y con quien tendría siete hijos en común, se decidió hablar. Durante unos pocos minutos dialogó telefónicamente con MDZ. Y dijo que después de más de 20 años de sometimiento, ahora “lo que más me importa es sacar a mis hijos adelante”.
La presunta víctima de su padre, apodado el “Chacal” o “Monstruo de Mendoza”, debe ser la mujer más buscada por los medios del país.
Fue difícil llegar a la mujer de 35 años y madre de siete hijos, quienes fueron concebidos en reiteradas violaciones o a partir de una relación incestuosa con su padre. Esta última posibilidad la habría sugerido la madre de ella en su declaración testimonial el día que C. denunció al “Chacal”.
Pero luego de una semana en que su rutina se vio totalmente alterada, sumado a la asistencia de sus hijos a declarar en la Justicia, la víctima se decidió a hablar.
En los anteriores intentos de diálogo con ella, al responder el teléfono se la percibía muy nerviosa y rápidamente alguien cortaba la comunicación. En la tarde-noche de este jueves ocurrió algo distinto. Ahora, algo cambió en ella o en su entorno.
El llamado fue atendido por una mujer, al parecer joven, quien respondió que C. estaba con ella y que la iba a llamar. La conjetura de ese momento fue que nuevamente cortarían la comunicación; pero del otro lado alguien respondió: “Hola, sí…”.
Al preguntarle si era C., la respuesta fue: “Sí, ¿quién habla?"
Luego de la formalidad de la presentación, la denunciante expresó: “Quiero aclarar algo que han dicho en el noticiero: es mentira que mi padre haya abusado de mi hija”.
La chica se refirió al noticiero porque, al estar encerrada durante esta semana, sólo ha tenido contacto con el mundo a través del televisor, pero esa información circuló por todos los medios.
- ¿Te referís a tu hija de 16 años?
- Sí, a ella.
Debido a que la Justicia le ha sugerido no dialogar con la prensa, las respuestas fueron muy breves. A eso, se agrega el temor y las consecuencias intelectuales y emocionales provocadas por los abusos sufridos. Y en ese contexto, relativo a su intención de desmentir que su padre abusó de su hija - quien también es hija de él- continuaron las preguntas.
- ¿Pero intentó abusar de tu hija?
- No, nunca, porque yo estaba siempre con ella.
De algún modo, aunque esto es subjetivo, C. dio a entender que, para proteger a su hija de 16 años, estaba en forma permanente al lado de ella.
- ¿Te sentís más liberada después de haber denunciado a tu padre?
- Sí, porque lo que más me importa es sacar a mis hijos adelante. Yo todavía no salgo con este tema.
- ¿Te apoyaron tus hermanos en la decisión de denunciar a tu papá?
- Al más grande no lo he visto, pero los otros están conmigo.
Cuando C. menciona “al más grande” se refiere a G., quien motorizó la denuncia y habló con MDZ el pasado sábado.
Es importante aclarar que en este segundo matrimonio, el imputado tuvo seis hijos con la oficial de justicia (y también siete "hijos-nietos" con la denunciante). Dos de sus hijas se fueron de la provincia; una se mudó a San Juan y la otra a España. Por lo tanto, quedaron tres varones, y C. sólo está acompañada por dos de ellos, según se pudo interpretar de su respuesta.
Otra protagonista fundamental de esta historia, y a quien muchos señalan como encubridora de las violaciones, es la madre de la denunciante: la oficial de justicia sospechada de trabar varias denuncias en contra de su pareja.
- ¿Tu mamá te apoyó cuando denunciaste a tu padre?
- Ella también está conmigo.
- Esta pregunta tiene que ver porque trascendió que tu mamá dijo que, cuando ella lo echaba, vos lo ibas a buscar (Ver nota).
- (ansiosa y nerviosa) No, eso es una mentira más. Evidentemente tengo que hablar, tengo que hablar y voy a decir la verdad de todo. Voy a preguntarle (al fiscal) si puedo contar todo lo que tengo encima y voy a decir toda la verdad.
En cuanto a que se mudó de su vivienda a un nuevo alojamiento gestionado por los legisladores que iniciaron la investigación, la denunciante fue contudente: “Lo que anda diciendo (Ricardo) Puga es mentira. Nada que ver. Ni siquiera me ha llamado por teléfono”.
De todos modos, aclaró que no ha permanecido en su casa, aunque reiteró que no le brindó nada el diputado Puga.
Al final de la entrevista, C. volvió a insistir con la necesidad de aclarar públicamente toda la situación familiar; para contar su verdad, evitar informaciones equivocadas y también para ponerle fin al acoso periodístico.