Por qué “x una Mendoza para todos”

Mendoza se ha transformado en una provincia para pocos, en la que la mayoría sufre exclusiones: Desde los jóvenes que salen a matar o morir para robar, hasta sus víctimas, y desde los trabajadores que no pueden ahorrar ni acceder a sus necesidades básicas, hasta comerciantes, productores y empresarios sin crédito ni horizonte. En ese marco, algunos hacen su propio festín a través del poder de los negocios y la influencia. Por eso desde hoy, fieles a los principios que nos mueven, incorporamos a la marca MDZ la frase "x una Mendoza para todos".

Con el paso de los años, Mendoza se ha convertido en una provincia para pocos.

Los niños y jóvenes que viven en condiciones de hacinamiento, mal alimentados, sin escolaridad, sin contención y muchas veces expuestos a los abusos familiares, están excluidos.

Cuando huyen de sus casas o deambulan por allí sin protección alguna, y son atrapados por el paco y cooptados por las bandas que atormentan a los mendocinos, terminan por restarle todo el valor a su propia vida;  y a las del resto de los ciudadanos. Mendoza ya no los contiene. Es, simplemente, el territorio donde van a matar y morir, el lugar donde tienen los días contados.
 
Los trabajadores que sufren cada nueva crisis económica, y que pagan esas crisis con trabajo, imposibilitados de acceder al ahorro o a los bienes básicos de consumo, o a la vivienda propia, también están excluidos. Trabajan pero son pobres. Y no pueden dejar de serlo, a pesar de sus esfuerzos.

La mayoría de los mendocinos que no pueden  acceder a servicios de salud -de calidad- y muchas veces mueren por enfermedades que en otros países tienen cura y sobrevida, también están excluidos.

Los comerciantes y los productores agrícolas y agroindustriales pequeños y medianos también están excluidos del mundo global. Sus empresas no crean valor, no pueden acceder al crédito, y muchas veces quedan atrapados por la visión cortoplacista, apenas para escaparle al mal momento. Sin financiamiento genuino para crecer, terminan endeudados, en crisis y -muchas veces- quebrados. En otros lugares del mundo tendrían una vida holgada y estable, con posibilidades ciertas de crecimiento y reinversión. En cambio en Mendoza pasan el día de banco en banco pidiendo plata para cubrir, precisamente, descubiertos bancarios.

Los estudiantes y los maestros son víctimas de un sistema educativo berreta, con bajos salarios y capacitación, sin inversiones en tecnología y sin planes modernos para generar educación de calidad, lo que les permitiría a los jóvenes situarse en igualdad de condiciones con sus pares del resto del mundo. Muchos de ellos no lo saben, o no se han dado cuenta todavía. Su mala noticia es que también están excluidos.

Todos, aun los que más tienen, estamos en riesgo permanente. No se nos permite vivir en paz por el fenómeno de la inseguridad, con una policía desbordada por la realidad y un sistema judicial que no brinda respuestas. Ello nos excluye de disfrutar los bienes más preciados: la libertad y la seguridad personal.

Mientras todo ello ocurre, la provincia se ha ido transformando en una fiesta para muy pocos. Incluso, con la impúdica exhibición de negocios extraños, influencias, y batallones de funcionarios y dirigentes cooptados para sus fines.

Para construir una Mendoza para todos necesitamos políticos con equipos, ideas, vocación de servicio, que defiendan Mendoza. Necesitamos empresarios emprendedores, involucrados, con responsabilidad social y que agreguen valor a la sociedad y no que se sirvan de ella buscando el monopolio. Los medios de comunicación deben ser objetivos, y trabajar en este sentido por los valores que rescaten a Mendoza.

Nosotros no somos un partido político ni pretendemos serlo. Ni pulseamos por el poder. Somos sólo un medio de comunicación. Por ello, cada vez que mostramos la ineficacia, el robo y la arrogancia del poder sentimos que estamos ayudando a que las cosas mejoren para todos. Esa es nuestra satisfacción, y la más profunda convicción que nos mueve. Cada vez que podemos explicarles a nuestros comprovincianos que no la están pasando mal porque sí, que detrás de cada problema que nos afecta hay siempre funcionarios ineficaces o corruptos, improvisación y gente que se enriquece mientras la mayoría se empobrece; sentimos que estamos haciendo nuestro trabajo. 

Por eso, por las convicciones que nos alimentan y nos ponen en marcha, desde hoy MDZ tendrá su nuevo eslogan…
 
“x por una Mendoza para todos”.