Quien no ha leído el libro “Nunca más”, elaborado apenas se recuperó la democracia por la Comisión Nacional sobre la Desaparición Forzada de Personas (la CONADEP) difícilmente entienda lo que sucedió en los años de plomo. La crueldad de la dictadura y la violencia instalada en el país resultan un tema demasiado latente aun hoy, 33 años después del golpe, como para que la gente no continúe tomando partido.
Con esto, queda claro que hay muchas cuestiones que no han quedado saldadas. Una de ellas, es la justicia por tanto horror.
El “Nunca más” recopiló la mayor cantidad de información posible en su época y representa, en si mismo, un hecho histórico que revela que la Argentina tuvo la voluntad y la capacidad de buscar y encontrar a los responsables del horror.
Sin embargo, algunas preguntas quedan pendientes: ¿Se dijo todo?, ¿Hablaron todos los que tenían que hablar? ¿Quiénes fueron testigos indirectos de lo que sucedió, tuvieron dónde dar su testimonio?
Nos parece que muchos no lo hicieron: nadie se los pidió, tuvieron miedo o, sencillamente, las jugarretas de la memoria les jugaron en contra.
El pasado 24 de marzo, en el Día de la Memoria, MDZ dio el primer paso con el testimonio personal y familiar de uno de sus editores, Gabriel Conte, en la columna que se denominó “Silencio tras la dictadura: Mendoza y sus historias jamás contadas”.
Queda claro, en sus palabras, que no sólo los adultos fueron partícipes de lo que pasó, sino que también lo sufrieron quienes fueron niños en aquella época y recién hoy logran procesar los recuerdos.
Hoy se sumó a la iniciativa el ex gobernador Arturo Lafalla, con una columna publicada por el diario Los Andes.
Ahora, te invitamos a que lo hagas vos, con tu testimonio personal, mucho más válido –en esta propuesta- que los análisis u opiniones que se formulan desde posiciones absolutas.
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Mirá el video: Ernesto Sábado entrega al ex presidente Alfonsín las conclusiones de la investigación llevada adelante por la CONADEP