El policía que se mantenía atrincherado y fuertemente armado en su casa de la localidad de Senillosa luego de echar a su familia finalmente se entregó a sus colegas y quedó detenido.
El cabo Maximiliano Arias, de 35 años, decidió deponer su actitud ayer luego de permanecer 72 horas atrincherado con un arsenal de armas largas y su pistola reglamentaria, luego de una larga negociación con su superior en la división de Tránsito, el comisario inspector Ricardo Navarrete.
Cuando Arias abandonó su domicilio, en la intersección de Chaco y Olascoaga, fue detenido y llevado a la cárcel, por disposición del juez de instrucción Cristian Piana, quien ordenó el secuestro de las armas con las que se había atrincherado el policía.
Según trascendió, el juez, durante la jornada, ordenó distintas estrategias para lograr que el policía depusiera su actitud sin necesidad de un desalojo violento, posibilidad que fue planteada por sus colegas.
El cabo había sido echado de su casa siete meses antes por una medida cautelar de exclusión por violencia familiar, por lo que desde entonces residía en la casa de su madre.
Sin embargo, el sábado pasado embistió su automóvil Torino contra la propiedad para recuperarla y echar a la calle a su esposa y los hijos de la pareja: una niña de once años y un chico de siete, luego de realizar varios disparos intimidatorios.
Después, el agente, que prestaba servicios en la Dirección de Tránsito local, se decidió a esperar la previsible intervención policial con cinco escopetas de caza y su arma reglamentaria, además de una importante cantidad de proyectiles.
Se entregó el policía que estaba atrincherado
El cabo Maximiliano Arias, de 35 años, decidió deponer su actitud ayer luego de permanecer 72 horas atrincherado con un arsenal de armas largas y su pistola reglamentaria, luego de una larga negociación con su superior en la división de Tránsito, el comisario inspector Ricardo Navarrete.