La piedra que salpica a todos con sangre

La gente pide sangre para no derramar más sangre. Es paradójico. El nivel de violencia percibido en algunos comentarios de los lectores de MDZ es igual o superior que al manifestado con hechos concretos por los asesinos que ahora piden asesinar, bombardear y prender fuego. Es la ridícula historia de buscar venganza en lugar de soluciones

Algunos datos que son válidos aclarar, ya que la sociedad quiere la cabeza de los responsables de un nuevo crimen absurdo.

No es la primera vez que en esa zona se le tiran piedras a los vehículos que transitan. Luego de la muerte de Juan Manuel Olmos, se alzaron las voces de colectiveros y automovilistas que aseguraron haber sido víctimas de este tipo de atentados, pero afortunadamente sin un desenlace trágico.

Por lo tanto, se entiende que, por una cuestión de seguro, las denuncias fueron radicadas en la oficina fiscal correspondiente.

Si el sistema funcionara correctamente, los funcionarios judiciales deberían haber advertido a la Policía sobre la cantidad de relatos recurrentes que estaban recibiendo. Los efectivos, una vez enterados deberían haber tomado decisiones estratégicas para adoptar medidas inmediatas. Basta con que un patrullero pase cada algunos minutos por el lugar para desalentar a cualquier patota de “parar” en el puente.

Si el sistema funcionara correctamente, las autoridades policiales deberían haber advertido a los funcionarios de Gobierno y Desarrollo Social sobre un punto de conflicto social en el límite de Maipú, Luján y Godoy Cruz.

Si el sistema funcionara correctamente, los responsables de Gobierno y Desarrollo Social deberían haber advertido que existía urgencia para implementar un plan de trabajo en la zona, para fomentar el trabajo comunitario y desalentar las actividades delictivas.

Si el sistema funcionara correctamente, entonces Olmos no estaría muerto.