Tributo a la “Negra”
Por Vicente S. Reale, sacerdote católico
Finalmente, Mercedes, nos regalaste tu canción extrema.
Porque eso dice tu nombre: regalo.
Regalo que se gestó en tu norte natal.
Que floreció en voz y canción en este terruño mendocino.
Junto a los grandes del Nuevo Cancionero Cuyano.
Regalo no sólo es tu voz.
Es tu sentimiento y tu alma.
Tu presencia y tus convicciones.
Tu corazón más grande que tu cuerpo.
Tu deseo e invitación en Canción con Todos.
Mi interioridad te había elegido, un cuarto de siglo ha,
junto a otras Mujeres Argentinas.
Por tu “cantar por cantar”.
Por tu simplicidad y tu espontánea comunicación.
Por tus palabras preñadas de contenido.
Por honrar tu vida y la Vida.
Por no permitir que te encorcetaran.
Ni en lo que pensabas, ni en lo que decías, ni en lo que cantabas.
Por ser fiel a vos misma, sin esperar reconocimientos.
Por mostrarnos que sí es posible otro modo de ser.
A esta hora, justamente, serás el deleite de tantos amigos.
Que formando rueda te están recibiendo.
Extasiados por lo que dejas aquí y por lo que ya es eterno.
Multiplicando todas las voces, todas.
En el himno sin fronteras de un mundo mejor.
¡Gracias, Negra, por tu voz, tu vida y tu palabra!
Por aquel himno mendocino de Quien te amaba ya se va.
Magistralmente interpretado junto a Tito Francia y Santiago Bértiz.
Porque al volver a escuchar tus cantares el alma se ensancha.
Porque tu música es, quizás, el diálogo faltante que nos termine de unir.
Vicente