Autoridades policiales y municipales están controlando las inmediaciones de las calles España, Patricias Mendocinas y General Paz, a fin de evitar que vendedores ambulantes vuelvan a tratar de instalar sus mesones de venta en esas arterias.
Se advirtió a los conductores de autos, que el tránsito por esas arterias se verá reducido debido a estos procedimientos.
A pesar de lo dicho previamente por uno de sus referentes, finalmente los vendedores ambulantes no intentaron sacar sus mesas a partir de las 18 de ayer para exponer los productos que habitualmente venden, en claro desafío a lo ordenado por el intendente Víctor Fayad hoy día. En su lugar, tomaron dos posturas claramente opuestas.
Por un lado, elaboraron un petitorio con sus demandas, mientras aguardaban nerviosamente algún cambio de rumbo –aunque reconocen que no lo habrá-. Por el otro, continuaron protestando, aunque sin impedir el paso vehicular de los trolebuses, que no podían modificar su recorrido a pesar de la protesta.
“Es sabido que cuando entró Fayad iba a hacer esto”, indicó una vendedora, sentada alrededor de una mesa ubicada a mitad de cuadra en General Paz. Allí, un grupo conformado en su mayoría por mujeres, había redactado el petitorio para las autoridades.
“Mañana hay que venir a laburar y estar atentos”, manifestó otro vendedor, apareciendo desde atrás. Y agregó: “Y al primero que le quiten, nos metemos todos."
“Como siempre hemos hecho”, afirmó otra vendedora.
En tanto, el otro grupo mantenía su protesta en la intersección de General Paz y Avenida España, con cánticos hacia el jefe comunal e, incluso, trajeron gomas para iniciar la clásica quema en los cortes.
“Esto es la previa”, señalaba uno de los más agitados vendedores, alrededor de la espesa fogata.
Y mientras la gruesa columna de fuego y humo ascendía entre los cables del tendido eléctrico del trole, pudo evidenciarse en esos momentos las diferencias existentes. En un momento dado, dos vendedores comenzaron a discutir entre sí acerca de la forma de manifestarse. Prontamente, fueron separados antes de que llegaran a las manos.
“Hasta ayer teníamos comisión, pero son unos forros”, clamaba uno de éstos, mientras su bronca amainaba. “Pero ahora somos una multitud”, agregó, al mismo tiempo que sus compañeros incentivaban la fogata y los troles cruzaban junto al fuego tocando bocina.
Otro amague de incidente se suscitó cuando llegaron dos vehículos cargando a personal de Infantería, pertrechado para prevenir disturbios. Esto resultó una provocación para algunos vendedores ambulantes que se encontraban en la esquina de General Paz y España, quienes se dirigieron con cánticos ofensivos hacia los uniformados. Para evitar que se repitieran las escenas de la mañana, los mismos vendedores trataron de aplacar los ánimos e hicieron retroceder a los exaltados manifestantes.
Si bien las cifras oficiales manejadas por la Dirección de Comercio de Capital hacían constar que eran alrededor de 120 los comerciantes desalojados, las cifras que manejan los mismos vendedores son distintas: alrededor de 200 familias viven diariamente de los puestos callejeros.
Después de los incidentes ocurridos en la mañana, los comercios de la General Paz se encontraban tímidamente abiertos, en muchos casos, con las rejas abajo, e incluso las mismas ferias habían decidido no abrir, previendo desmanes. La urbanidad de la calle había cambiado bruscamente.
El desvío del tráfico hacia las calles aledañas generó algunas complicaciones en Avenida Las Heras y Mitre, donde se formaban largas colas de automóviles.
Continuaron las reuniones
Miguel Fava –uno de los representantes de los vendedores- afirmó que continuarán con las medidas: en otras palabras, permanecerá el corte de calle en Patricias Mendocinas, Avenida España y General Paz, hasta tanto los funcionarios municipales atiendan los reclamos que les efectuaron.
Alrededor de las 20, Fava y otros vendedores estuvieron reunidos con el director de Comercio de la Capital, Fernando Larraya.
“Les hemos ofrecido pagar hasta una vigilancia privada para quedarnos”, señaló Fava.
Por su parte, Larraya explicó que los vendedores “nos han pedido seguir en la calle por 90 días más, y que la municipalidad realice controles periódicos”.
El funcionario capitalino también afirmó que el terreno prometido por la comuna se emplazaría en 9 de julio, llegando a Godoy Cruz. Los vendedores no quieren mudarse, porque consideran que Avenida Godoy Cruz es una arteria que no está lo suficientemente cuidada por la municipalidad.
Sin embargo, Larraya sostuvo que”, al igual que se hizo con los artesanos de Plaza España que se los ubicó en calle Villalonga –frente a la vieja estación de trenes-, lo que se quiere hacer es transformar esta zona en un polo turístico, para que funcione mejor y que a ellos les vaya mejor”.
Las negociaciones volverán a tener un compás de espera hasta mañana a partir de las 10, en el que las partes volverán a reunirse.
Conflictos de larga data y negocios redondos
Esta no es la primera vez que Víctor Fayad toma medidas contra los vendedores ambulantes. Aquellos que tienen más de 20 años comerciando en las veredas del centro, recuerdan cuando el intendente era presidente del Concejo Deliberante y también impuso una medida de similares características. Más recientemente, la prohibición y relocalización alcanzó a los artesanos de Plaza España y Garibaldi.
Por eso, los vendedores creen que existe algo personal entre ellos y el jefe comunal.
“Le hemos dicho que queremos pagar, porque no queremos estar gratis”, se quejaba María Eva, quien ocupa la vereda de la General Paz desde hace más de veinte años, vendiendo diversos artículos, desde ropa interior hasta chocolate.
Si algo no quedaba claro eran precisamente las razones por las que los vendedores callejeros desestimaban poder ubicarse en un puesto de la nueva feria prometida por el gobierno municipal.
“En la feria, hay gente que se compra entre tres y cuatro locales, por eso favorece a los que más tienen”, explicó María Eva, al tiempo que se acercaban otros colegas. “No podemos competir con ellos porque somos humildes”, agregó la mujer, de 56 años.
“Las ferias nunca han sido accesibles para los vendedores ambulantes”, indicó otro vendedor, quien no quiso dar su nombre.
En este sentido, los vendedores ambulantes manifestaron que la “llave” o fondo de comercio es de $20 mil pesos en el persa Gigante, cada dos años, en tanto que los gastos semanales de expensas (seguridad y servicios varios como luz y sanitarios) rondan entre $300 y $400.
En tanto, en el persa Municipal –que comenzó siendo administrado por la comuna, pero que actualmente volvió a manos de la dueña del predio- los vendedores ambulantes estiman que se paga $800 por alquiler mensual. En este caso, la feria Municipal contiene 260 puestos.
“Al principio, cuando nos sacaron de la calle San Martín y nos corrieron para acá, nos decían que estos puestos eran para los vendedores y que no teníamos que pagar nada”, se quejaba amargamente otro vendedor. E, inmediatamente, agregó que “después, vieron que era un negocio redondo y de un día para el otro comenzaron a cobrarnos”.