La Rioja comenzó a desarrollar su Ruta del Vino, que se extiende a través de 460 kilómetros y tiene su epicentro en Chilecito, anunció hoy el gobierno provincial.
Con este emprendimiento, La Rioja se suma a la explotación del enoturismo, aprovechando los viñedos y las 17 bodegas que están en su territorio, el 75% de ellas en Chilecito.
La nueva ruta se complementa con otros atractivos para los turistas como la arquitectura, los paisajes y la riqueza cultural de la provincia cuyana, la única que no contaba con un circuito dedicado al vino, producto emblemático de la región.
Una de las rutas se extiende entre la ciudad capital y Santa Cruz, última localidad del departamento de Castro Barros, y recorre pueblos donde se degustan vinos artesanales, dulces, quesos, nueces confitadas y frutos en almíbar.
Otra, que incluye las destilerías, va desde Los Sauces hasta Pituil, un pueblo donde pequeños productores elaboran grapa y vino patero, y la tarcera, desde Chilecito hasta Chañarmuyo, muestra la tecnología que se utiliza en la producción.
Cerca de Famatina, la bodega Chañarmuyo, cuyos viñedos están a 1720 metros de altura, fue la primera en incorporar un hostal turístico para alojar a los visitantes. En esa zona se realizan vuelos en parapente y travesías en camionetas todo terreno hasta la mina La Mexicana.
La Rioja comenzó a desarrollar su ruta del vino
Se extenderá a través de 460 kilómetros y tiene su epicentro en Chilecito. Con este emprendimiento, la provincia cuyana se suma a la explotación del enoturismo aprovechando los viñedos y las 17 bodegas que están en su territorio.