La pesadilla de los turistas chilenos perseguidos

Nabor Cortez Silva (28) y José Luis Campos Fuentes (33) son dos de los ciudadanos chilenos que se transformaron en noticia durante los últimos días. "Seguro que si nuestro auto hubiese tenido chapa argentina, esto no pasaba", afirmaron a MDZ.

Nabor Cortez Silva, uno de los denunciantes Foto: Gerardo Gómez/ MDZ
Nabor Cortez Silva, uno de los denunciantes Foto: Gerardo Gómez/ MDZ

Ya un poco más tranquilos, pero con las evidentes secuelas que estos doce días trágicos les han dejado, los cuatro denunciantes aguardaban esta mañana en los pasillos de Tribunales.

“Es la primera y última vez que vengo a Mendoza”, esbozó tímidamente Nabor Cortez Silva quien, junto con José Luis Campos Fuentes, eran los dos que nunca habían visitado Mendoza. “Seguro que si nuestro auto hubiese tenido chapa argentina, esto no pasaba”, sostuvo.

Al igual que Cortes Silva y Campos Fuentes, Hernán Millahual Vargas y Cristian Eugenio Lillo Guerrero debieron permanecer diez días más de lo que tenían previsto en Mendoza. “Queremos volver cuanto antes, todos tenemos nuestras familias allá. Mi esposa está embarazada de tres meses y está desesperada, me llama todos los días por teléfono y la verdad que no queremos estar ni un día más acá”, sostuvo Lillo Guerrero, quien destacó que es “una lástima” que hayan vivido este episodio, ya que les gustaba venir a Mendoza seguido, aunque creen que no volverán por mucho tiempo.

En tanto, Lillo Guerrero reiteró su versión. “Nosotros habíamos llegado ese mismo día y fuimos a dar una vuelta al parque, todavía teníamos todas las cosas en el auto, no habíamos ni desempacado. Sin embargo, cuando vimos que era peligroso el ambiente, decidimos irnos. Y puede ser que cuando nos fuimos, hayamos salido a alta velocidad y eso –sumado a que nuestro auto, un Subaru azul, es llamativo- advirtió a la policía”, relató, destacando que en ningún momento recibieron una orden de detenerse y que de la nada los balearon. “Eso del tiroteo es una mentira”, explicó, al tiempo que agregó que cuando los detuvieron, los bajaron a los golpes sobre la calle La Pampa del barrio Bombal y los esposaron, estando tirados en el piso mientras seguían golpeándolos.

Los cuatro amigos están pagando con su dinero el hospedaje en Mendoza y -al igual que los daños materiales al Subaru, el presunto hurto de sus pertenencias y los daños morales que esta situación les ha ocasionado- tienen previsto incluirlo en una demanda civil que iniciarán contra el Estado.