Con más de 6 kilómetros de cola, miles de autos y miles de personas estuvieron varadas por lo menos cinco horas promedio, en las inmediaciones de la aduana Argentina en Horcones.
Los niños no se salvaron, familias enteras, sin baños, sin comida y sin ningún tipo de comodidad, esperaron para realizar su trámite de ingreso al país.
El operativo prevención de las adunas de Argentina y Chile falló. Gendarmería Nacional, según indicaron los afectados, intentaba organizar la cola, pero a la vez agilizaba el tránsito a muchos colados en desventaja de otros.
Ante esta situación que se repitió en reiteradas oportunidades, la gente reaccionó violentamente en contra de esta actitud de algunos “vivos”, a punto tal que casi agredieron a uno de estos intrépidos “avivados”.
Los bocinazos continuos, el malhumor, y los insultos no faltaron para enardecer al resto de los turistas.
Varias horas después, finalmente los funcionarios a cargo del “control” (si es que se pude llamar de esa manera), salieron para tratar de agilizar el trámite y descomprimir la situación.
Una vez más la “imprevisión” de las autoridades demostró que el sistema es ineficaz, teniendo en cuenta que había muchas cabinas de control que estaban cerradas, si realmente todas hubiesen estado con el debido funcionamiento, se le habría ahorrado la mitad del tiempo a los viajantes y mucho malestar.
Faltó previsión para el día más importante del año en las aduanas (más importante aún que los cambios de quincena en verano), porque durante un solo día, se juntaron alrededor de quince mil personas y debido a las demoras la pasaron realmente muy mal.