Mataron esta tarde al puma que merodeaba un barrio de Las Heras

Cerca de las 16, y luego de más de 5 horas de intensa búsqueda en el cañaveral ubicado detrás del barrio Ujemvi, los uniformados dieron con el animal cuando permanecía indefenso en uno de los rincones del terreno. Como no tenían dardos tranquilizantes, lo ejecutaron de un balazo y se lo llevaron. Más temprano, los mismos uniformados lo habían herido, pero había escapado.

Casi cinco horas estuvieron los cuatro efectivos de la Policía Rural rastrillando el cañaveral, en busca del felino que mantenía en vilo a todos los vecinos del barrio Ujemvi (Las Heras). Ese mismo que había sido avistado por Oscar Flores anoche, en el momento en que salió a la calle alertado por el alarido de uno de sus perritos.

Cerca de las 16, los policías ejecutaron al puma, luego de tenerlo arrinconado en uno de los extremos del cañaveral lindante con el extremo noreste del barrio Ujemvi. Según especificó Juan Pablo, uno de los hijos de Flores, cerca del mediodía ya habían logrado lesionarlo, pero se les había escabullido.

Sin embargo, el segundo tiro fue el del final para el animal que desde hacía más de un mes deambulaba libremente por los cañaverales y descampados de Guaymallén y que ya había sido avistado en la zona de Buena Nueva y Corralitos (Guaymallén).

Las últimas horas de vida del puma
Todo sucedió en menos de un día. Desde anoche a las 20.30 Flores se encontró con el felino caminando por la vereda de su casa, mientras se comía a su pequeño perro (ver notas relacionadas) hasta las 16 de hoy, cuando ya no pudo escabullirse más entre las cañas y matorrales y su sueño de libertad terminó de desvanecerse.

Si bien el vecino dio aviso anoche mismo, los uniformados que llegaron los minutos posteriores a la denuncia poco pudieron hacer. El animal había cruzado las viñas y se había perdido en el cañaveral. Para colmo, la oscuridad no colaboraba.

Por eso fue que esta mañana, cerca de las 11 y armados con pistolas y un rifle, los efectivos de la Policía Rural volvieron a la escena. Algunas huellas frescas en la tierra daban indicios de que el felino no debía estar muy lejos. Y, efectivamente, no lo estaba.

“No tenían dardos tranquilizantes, por eso tuvieron que matarlo”, contó el hijo de Flores, quien sostuvo que ya lo habían herido más temprano.

Cuando los uniformados regresaron a la camioneta con el animal muerto, varios vecinos se congregaron alrededor. Allí advirtieron que tenía la cola cortada y, de acuerdo a lo relatado por los uniformados, era una herida de vieja data ya que estaba cicatrizada.

Aparentemente, el animal había sido criado en cautiverio en una finca de Guaymallén y, siguiendo su instinto salvaje, se había escapado. De acuerdo con lo manifestado por la Policía Rural, este tipo de conductas son muy peligrosas y a la vez comunes entre los dueños de fincas, que intentan domesticar animales salvajes y -de paso- dejan la custodia de sus terrenos en garras de estos felinos.