Las celebraciones de fin de año dejan huellas imborrables en comunidades enteras de Latinoamérica.
Factores culturales muy arraigados en la población y descontrol estatal se unen para escribir, juntos, la crónica roja de cada fin de año.
El año pasado, el saldo luctuoso del uso de pirotecnia y armas de fuego para conmemorar Navidad y Año Nuevo fue de 60 muertos en Centroamérica. Pero no fue el peor año.
En Puerto Rico la costumbre pasa por disparar balazos al aire. Cuando las balas son lanzadas, rebotan en cualquier objeto e incrementan su poder de impacto.
Por eso han lanzado la campaña denominada “¡Ni un tiro al aire en esta navidad!”.
En Colombia, buscarán quitarle la patria postestad a los padres de los chicos que se quemen con productos de pirotecnia.
Lo que sucede en aquel país es que el uso de divertimentos con pólvora se inicia, habitualmente, en noviembre. Por ello ya cuentan con estadísticas de heridos, aunque falta un par de semanas para la Navidad.
Pero sólo en la primera semana de Diciembre ya suman 40 los quemados por esta causa: la mitad son niños y, del total, 3 adultos perdieron la vida.
Mientras tanto, en Perú, realizan una marcha que busca llamar la atención no sólo del gobierno, sino de las familias, debido a las consecuencias que todos los años sufren con la disponibilidad de artículos de pirotecnia.
En ese país andino, la provincia de Chiclayo –en donde se realiza la marcha- es considerada como el mayor centro de producción y comercialización de pirotecnia que abastece los mercados de Lambayeque, Piura, Tumbes e incluso de Lima, la capital del país.
En Chile ampliaron, este año, el espectro de las recomendaciones. No pasan sólo por evitar el uso de materiales con pólvora, sino que pretenden evitar todo tipo de accidentes, en una campaña que lanzó la Cruz Roja. Entre otras cosas, le pidieron a la población que no compren luces navideñas en puestos callejeros y que, si lo hacen en otros lugares, que elijan “cables gruesos”.
Mientras todo esto ocurre, en Ecuador prevén un gran trabajo en los hospitales este fin de año. Un informe difundido por el diario El Tiempo dio cuenta esta semana que se esperan “otros efectos fatales”, como “intoxicaciones y envenenamientos, que en algunos casos terminan en el suicidio”.
Todos esperan, en definitiva, que resulten unas fiestas felices.