Con un gran empuje, Chirom trascendió su proyección poética para convertirse en gran difusor de la poesía, rescatando a través de los medios a todos aquellos poetas y escritores olvidados de las letras hispanoamericanas o voces del continente insuficientemente leídas o no conocidas.
Publicó los siguientes poemarios: Crónica a Robledo Puch (1975), Los Atlantes (1979), La Diáspora (1983), El Hilo de Oro (1989), Candelabros (1999, Premio de Poesía Fundación Inca 1994), El ojo de los días (2003) y Manjar del exilio (2005, Bogotá, Colombia). Chirom compiló la Nueva Antología de la Poesía Argentina (1980), con prólogo de Raúl Gustavo Aguirre y estudio preliminar de Cristina Piña.
Para el Centro Editor de América Latina hizo antologías de Wallace Stevens, Walt Whitman, Raúl Gustavo Aguirre y Edgar Bayley.
En prosa publicó Charly García (1983) y textos para la cantata Lamdelam , cuya música pertenece al compositor y director Sergio Piterbarg. La obra, un homenaje al pintor Wilfredo Lam, fue estrenada en el Festival Garonne, Toulouse, Francia, por el Ensemble vocal-instrumental Xinum.
El poeta y profesor Juan Manuel Marcos realizó un estudio sobre su obra que fue publicado en la Universidad de Louisiana, Estados Unidos, bajo el título Imagen y Autoimagen en Daniel Chirom .
Colaboró en los suplementos literarios de Clarín, La Prensa, La Razón, El Periodista, Debate, además de publicar regularmente en muchas revistas nacionales y extranjeras.
Con antecedentes como los de su madre, Perla Chirom (que durante años condujo en radio el programa Buenas tardes, buenos libros ), y apoyos de colegas divulgadores culturales como Vicente Battista, Horacio Salas y Marcelo Gurruchaga, Chirom dio vida a un programa inusual -por la temática poética- además de continuar con un archivo de voces de poetas, que superaban las 150 grabaciones.
Actualmente, Chirom se desempeñaba como gerente de Relaciones Institucionales de Visa.
Fuente: Télam