En esta época en la que todas las formas de la información están cuestionadas por la gente, que participa activamente de la noticia a través de las redes sociales o de las herramientas de la web 2.0; los diarios de papel defienden su “vaca sagrada”, compuesta por valores como investigación, opinión, profundidad y análisis. Y han tratado de construir un paradigma alrededor de estos puntales del periodismo: Internet es información express, al plato, rapidito, y sin demasiada elaboración. Y "nosotros", el papel, somos “el periodismo”.
Miren muchachos… hay malas noticias. La investigación, el periodismo confiable, serio, creíble, que además analiza y busca la profundidad de la información, también está en Internet. Los grandes diarios del mundo ya lo saben y se mueven en consecuencia. Así es que otro mito se ha caído.
Los medios que buscan dar el salto a la web y que atraviesan complejas transiciones, o que se aferran al papel como a la última Coca Cola en el desierto, han buscado instalar ideas equivocadas acerca de los medios on line. Hasta cierto punto es entendible, ya que se trata de una reacción de superviviencia. Lo que no se puede hacer, es tapar el sol con la mano.
La experiencia de MDZ, desde muchos puntos de vista original, inédita, de innovación permanente, es la prueba concreta de que el periodismo on line puede brindar información profunda, investigar uno o varios temas y analizar las noticias y la realidad que afectan la vida, sin necesidad del papel de diario. Es decir, agregamos valor para que la audiencia pueda tomar sus mejores decisiones mucho más rápido que la prensa tradicional. Y con varios “extras” que las torres de papel, que no son interactivas, no pueden brindar. Por ejemplo, transformamos la información en un proceso permanente que mejora y enriquece con el correr de las horas, y con la participación activa de los lectores que aportan sus propios datos. Usamos la web 2.0 para comunicarnos con el público y les otorgamos sus propios espacios sin intermediar; y además nos valemos de las distintas plataformas multimedia para mostrar la noticia desde todos sus ángulos posibles.
Desde hace tres domingos, en MDZ nos hemos propuesto dar la batalla del valor agregado, de la investigación, de la profundidad, de todo aquello que los diarios de papel dicen que los medios de Internet no pueden hacer.
Pero pudimos.
Varias investigaciones aparecieron en nuestras sucesivas ediciones dominicales este mes. Todas ellas, seguidas muy atentamente por nuestros lectores, y profusamente comentadas. Desnudamos el negocio del juego, denunciamos cómo se ocultan las cifras clave del gobierno que evidencian la pobreza de la gestión, hoy mismo contamos cómo se hilvanaron una serie de mentiras fantásticas del proyecto de Portezuelo del Viento, y los manejos poco claros alrededor de la FUESMEN. Y les dijimos a los mendocinos que más de 200.000 personas se deben alimentar de la asistencia oficial. Pusimos además la lupa en los temas clave de la crisis, y “abrimos” el juego a todos los que quisieron opinar. También ventilamos los desmanejos de la lucha antigranizo, y aportamos la pluma de los mejores periodistas de Mendoza para el análisis y la reflexión…
Entonces…
¿Qué es lo que no se puede?
Este es nuestro diario del domingo. Cada fin de semana apostaremos a hacerlo mejor, para darles a los que nos leen, en esta provincia, el país y el mundo; las herramientas que todos necesitamos para entender qué nos pasa en Mendoza, qué sucede en la Argentina, y cuál es el escenario futuro.
Hoy, MDZ es el diario del domingo. El tuyo, el nuestro, el que hacemos juntos. El que Mendoza necesita porque podemos decir lo que nadie dice, porque ponemos la luz donde nadie lo hace, porque fundamentamos nuestra opinión con datos de la realidad, porque construimos con ustedes un espacio en el que ponemos lo mejor, nuestro máximo esfuerzo, en decir la verdad. Un valor, justamente hoy, muy vapuleado.
Vamos a defenderlo.
El diario del domingo
El papel se defiende del ataque de Internet. Pero los medios online avanzan sobre el territorio “sagrado” de la opinión, el análisis y la investigación. MDZ y sus lectores son una prueba de la nueva cultura, y de que “sí se puede”.