Afganistán produjo niveles récord de opio en el 2007 por segundo año consecutivo, inducidos por un incremento sorprendente de 45 por ciento en el bastión talibán de la provincia de Helmand, de acuerdo con una investigación de Naciones Unidas.
Es probable que el informe vuelva a desatar el debate sobre el programa antinarcóticos de $600 millones de Estados Unidos en Afganistán, que estuvo plagado de cuestionamientos sobre la seguridad y por una corrupción endémica dentro del gobierno afgano.
''Creo que se puede decir que deberíamos estar buscando una estrategia nueva'', indicó William B. Wood, embajador estadounidense en Afganistán, al hacer comentarios sobre las conclusiones generales. "Y creo que ya estamos encontrando una'', agregó.
Wood dijo que deberían intensificarse los programas estadounidenses actuales para la erradicación, prohibición y sustentos alternativos, pero agregó que fumigar los cultivos de amapola con herbicidas sigue siendo ''una posibilidad''. Funcionarios afganos y británicos se han opuesto a la fumigación diciendo que haría que los campesinos cayeran en brazos de los talibanes.
Mientras que el informe concluye que la producción de opio descendió en el norte de Afganistán, funcionarios occidentales informados sobre la evaluación dijeron que el cultivo aumentó en el sur, donde los insurgentes talibanes exhortan a los campesinos a cultivar amapola.
Aun cuando comparativamente los agricultores comunes sacan poco de su comercio, el opio es una fuente importante de financiamiento para los talibanes, quienes logran el apoyo popular al proteger los campos, según funcionarios estadounidenses. También reciben una parte de los ingresos de los narcotraficantes a quienes protegen.
En las áreas controladas por los talibanes, los narcotraficantes han abierto más laboratorios donde procesan el opio crudo para convertirlo en heroína, con lo cual incrementan enormemente su valor. La cantidad de este tipo de laboratorios en Helmand aumentó de 30 el año pasado a aproximadamente 50, y este año se han confiscado alrededor de 16 toneladas métricas de sustancias químicas usadas en la producción de la droga.
Funcionarios occidentales conocedores del informe precisaron que la producción en todo el país había aumentado del 2006 al 2007, pero que no tenían conocimiento de la cifra definitiva de Naciones Unidas.
El descenso drástico en la producción de amapola en el norte probablemente haga que el incremento nacional sea más reducido respecto al crecimiento en el 2006. El año pasado, un incremento de 160 por ciento en la provincia de Helmand condujo a un aumento nacional de 50 por ciento. Afganistán produjo la cantidad récord de 6,100 toneladas métricas de la amapola del opio el año pasado, 92 por ciento de la oferta mundial. Aquí en Helmand, la extensión del comercio de amapola es sorprendente. Helmand, una provincia desértica escasamente poblada, del doble del tamaño de Maryland, produce más narcóticos que cualquier país en la tierra, incluidos Myanmar, Marruecos y Colombia. La pobreza rampante, la corrupción entre los funcionarios locales, el resurgimiento de los talibanes y creciente anarquía han convertido la provincia en el gigante de los narcóticos.
Los precios de la amapola, que son 10 veces más altos que los de las cosechas legales, han distorsionado de tal forma la economía local que algunos jornaleros agrícolas se han negado este año a tomar trabajos para cosechar cultivos legales, comentaron agricultores locales. Y éstos descartan la amenaza de la erradicación argumentando que son tantos los funcionarios locales implicados en el comercio de la amapola que nunca se podrán eliminar en forma significativa esos cultivos.
Funcionarios estadounidenses y británicos indicaron que tienen una estrategia a largo plazo para detener la producción de amapola, concebida en el marco de los exitosos esfuerzos que llevan una década en Pakistán y Tailandia. Alrededor de 7,000 soldados británicos están extendiendo en forma gradual la autoridad del gobierno en algunas áreas, destacaron. Y la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (AID) está implementando programas de sustento alternativo por un valor de $250 millones en el sur de Afganistán, en su mayor parte en Helmand.
Loren Stoddard, director del programa agrícola de la AID en Afganistán, mencionó ferias agrícolas con financiamiento estadounidense, la introducción de cosechas legales de precios elevados, y la construcción ya planeada de un nuevo parque industrial y un aeropuerto como prueba de que se están generando alternativas.
Afganistán produjo niveles récord de opio
Se estima un incremento en todo el país de entre el 10 y el 30 por ciento. La producción de opio de Afganistán cubre el 92 por ciento de la demanda global. En las áreas controladas por los talibanes, los narcotraficantes abrieron más laboratorios donde procesan el opio crudo para convertirlo en heroína, con lo cual incrementan enormemente su valor.