La primera alerta se encendió cuando se hallaron pequeñas dosis de paco en un operativo policial en Tunuyán. Fue el primer indicio de que en Mendoza podían estar funcionando “cocinas” de cocaína, ya que si se había encontrado “pasta base” (así se denomina a la droga que se hace con el desecho de la producción de cocaína), era probable que hubiese un foco de producción local.
Ayer, en Godoy Cruz, frente al Hospital Lencinas, efectivos de Narcocriminalidad encontraron un pequeño de laboratorio de “estiramiento” de cocaína y secuestraron medio kilo de este estupefaciente. Se trata de la última etapa de la elaboración de esta droga, donde se dejan de lado sus residuos y se la mezcla con otras sustancias para aumentar la cantidad y lograr que el negocio de la venta de estupefacientes sea aún más rentable. En tanto, todo el descarte de ese proceso se combina con otras sustancias químicas y forma una nueva droga denominada “paco”, cuyo poder adictivo es superior y provoca un deterioro más rápido en el organismo.