Bergoglio cuestionó a la "gente que vive para el conflicto".

El arzobispo de Buenos Aires se pronunció de esa forma al realizar una homilía durante la misa principal celebrada en el marco de la festividad de San Cayetano. Además, el religioso advirtió que cuando "un pueblo negocia su diginidad, deja de tener valor".

Foto: Telam
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El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, preside desde las 11 la misa central que se oficia frente al Santuario de San Cayetano, en el barrio de Liniers, para celebrar el día del Patrono del Pan y del Trabajo.

El prelado, habitual crítico del gobierno nacional, cuestionó en su homilía a la "gente que vive para el conflicto" y que siempre "arma líos".

"Hay gente que vive para el conflicto, solamente para el conflicto", enfatizó, y además contrapuso esa situación a "la dignidad" que, según consideró, "busca la paz". Bergoglio apuntó contra la "gente que arma líos" y se pronunció a favor de "la paz, la unidad" al tiempo que convocó a "no prestarse a los conflictos".

Además sostuvo que "cuando una persona o un pueblo vende su dignidad o la negocia, o permite que sea menoscabada, todo lo demás pierde consistencia, deja de tener valor". Y agregó que cuando en una sociedad "el reparto de los bienes se basa en la dádiva o en el privilegio, en vez de basarse en el trabajo, esa sociedad pierde el sentido de su dignidad y se vuelve injusta en la distribución de los bienes".

Bergoglio sostuvo que ante esos casos de dádivas o privilegios, "las personas, en vez de ser dignas, se convierten en esclavos o en clientes".

El cardenal advirtió también que cuando "un pueblo vende su dignidad o la negocia" deja de "tener valor".

"Cuando una persona o un pueblo vende su dignidad o la negocia o permite que sea menoscabada, todo lo demás pierde consistencia, deja de tener valor", afirmó.

El arzobispo porteño se pronunció de esa forma al pronunciar la homilía durante la misa principal celebrada en el marco de la festividad de San Cayetano, frente al Santuario del barrio de Liniers. En el lugar se congrega una gran cantidad de fieles, en una fila que se extiende por  más de 30 cuadras para poder ingresar al templo.