Una mirada sobre el mundo de las drogas

Un interesante libro sobre adicciones ha sido publicado. En él, profesionales de Mendoza y Buenos Aires analizan una problemática llena de mitos, miedos, verdades, víctimas, victimarios, goces y padecimientos.

La marihuana una de las drogas prohibidas que más se consume.
La marihuana una de las drogas prohibidas que más se consume.

Entre las muchas cosas que acompañan al hombre desde sus inicios, están las drogas. Dicen los antropólogos, que en la Edad de Piedra, aquellos parientes lejanos cultivaban el opio (o adormidera), miles de años antes de que Sócrates, por caso, fuese obligado a beber una droga (la cicuta) que en pequeña porción cura y en mucha, mata. En la India y en China, en tanto, usan la marihuana y el cáñamo, planta similar, desde hace 8.000 años.

 

En algunos casos, como en Europa, el cáñamo se usó para hacer vestidos, piezas de barco y papel. Para que nos demos una idea, las velas de Cristóbal Colón, la bandera estadounidense y los papeles con que se declaró su independencia fueron confeccionados con esa fibra de cannabis. Los árabes prefirieron el opio y los americanos, los hongos.

 

Más atrás, muy atrás, en el tiempo, cuenta la Biblia que Noé, ni bien terminó su aventura con el arca, plantó vides con el inequívoco objetivo de emborracharse y así lo hizo.

 

Estamos diciendo que desde siempre y en todos los continentes, las drogas acompañaron el paso del hombre. En un principio, se las utilizó con fines medicinales, festivos y religiosos. Sólo algunos privilegiados accedían a ellas: sacerdotes, guerreros, filósofos, artistas, reyes…

 

El siglo XX traería un nuevo capítulo al respecto de la historia de las drogas: entonces, se hicieron famosas, es decir, masivas. Y surgió, como nunca antes la noción de daño. Aquello que fue vinculado a la cura, al placer y a la iluminación, terminó siendo propiedad de todos, sobre todo, a partir de las guerras mundiales. Y comenzaron también a hacer daño. Y surgieron las prohibiciones, las aceptaciones, las vinculaciones sociales y las estéticas.

 

Al mismo tiempo, nació una industria multimillonaria, multinacional y multirracial con enorme poder y emperadores enquistados en todos los niveles sociales imaginables.

 

Las drogas –las prohibidas y las otras–, entonces, sentaron entonces un imperio. De aquí que, por siglos y siglos, y hasta nuevo aviso, serán tan cotidianas como el pan de cada día en absolutamente todos los países del planeta.

 

Mitos y verdades

 

A este breve y superficial vistazo histórico agreguemos la dificultad de abordaje de esta problemática, que involucra aspectos sociales, sanitarios, judiciales y filosóficos. De aquí, la importancia de una flamante publicación que aborda el mundo de las drogas.

 

Se trata del libro “Adicciones: desde el fantasma del flagelo a la dimensión de la pregunta”. A modo de bajada, el texto aclara: “perspectivas y abordajes en instituciones públicas argentinas”. La obra es el resultado de una compilación de Miguel Conocente y Mario Kameniecki y aporta, en sus 221 páginas, tierra fértil para el análisis y la reflexión de un ámbito social complejo.

 

“Las drogas forman parte de estos objetos que el mercado oferta, en su doble valor: de uso y de cambio y gozan de buena salud en nuestros contextos. Sin embargo, la mayoría de los discursos sobre las drogas y sus usuarios, ubican a estas sustancias como causa y agente de las adicciones. Los autores de estos textos intentan mostrar el contrasentido de este reduccionismo situando las cosas en la dimensión que les confiere la complejidad de ese campo y sus causas”, se lee en la contratapa.

 

Conocente (titular del Plan de Adicciones de Mendoza) y Kameniecki (psiquiatra y psicoanalista de Buenos Aires) son conocedores del asunto y de los profesionales que trabajan seriamente el tema en Argentina, mucho de los cuales han escrito en este libro su capítulo.

 

Para aquellos interesados en el tema, hay algunos apartados imperdibles, como el análisis acerca de si las drogas son causa o consecuencia de la inseguridad, junto a la reflexión sobre la relación entre droga y violencia. O la mirada sobre el mundo de los adolescentes y las drogas. O la significación del alcoholismo. O la pregunta sobre si el consumo de drogas es un problema moral o sociosanitario. O el abordaje de los medios de comunicación del tema. Y cómo prevenir y cómo curar a quienes padecen el consumo. Y todo el universo de simplificaciones y banalidades que rodea al mundo del consumo de tóxicos.

 

Algo hay de cierto: las drogas acompañan al hombre desde tiempos prácticamente inmemoriales. Y seguirán acompañándolo, por lo cual es importante conocer el tema, a fin de saber enfrentar las situaciones que en torno a él se generan.

 

A esta altura, aclaremos que cuando de adicciones se habla el abanico de posibilidades es mucho más amplio que las habituales relaciones con drogas como la marihuana y la cocaína. Hay adictos a las compras en centros comerciales; hay adictos al trabajo, a los videojuegos, a la pornografía, al sexo, a los medicamentos legales, a internet, a la televisión… Y también están aquellos que critican y condenan cualquier forma de consumo si hay exceso, permitido o no.

 

A unos y a los otros, y a los que están en el medio, seguramente este libro habrá de echar luz para conocer un poco más sobre las adicciones, sus mitos y sus verdades, en tiempos en que las drogas se han vuelto tan cotidianas como los racimos de uvas en febrero.

 

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