La alarma en el local de Scandinavian, ubicado en Peatonal a metros de Patricias Mendocinas, sonó un rato antes de las siete de la mañana. A esa hora, unos chicos de no más de 14 años decidieron romper la vidriera de un piedrazo. Fue la tercera vez que rompían un vidrio de ese negocio en menos de tres meses. Pero esta vez no pudieron llevarse nada.
En realidad, lo rompieron por impotencia. Adelante del cristal había una reja metálica que les hubiese impedido sacar mercadería, y el vidrio colocado tenía una lámina que hizo que por el golpe se provocaran trizas sin dejar un orificio abierto. Además, sólo había algunos modelos de zapatos exhibidos y sin su par correspondiente.
Durante la semana pasada, las denuncias por rotura de vidrieras crecieron. Desde el Ministerio de Seguridad informaron que se trata de una más de las tantas modalidades delictivas urbanas. Pero negaron que se trate de algo armado intencionalmente para causar una desestabilización social, ya que ese tipo de casos son los que más repercuten a la hora de medir la denominada “sensación de inseguridad”.
Uno de los empleados del lugar fue hasta el negocio para ver por qué se había activado la alarma. Llegó al local, miró la vidriera y encontró la explicación lógica. Camino unas cuadras para hacer otro trámite y encontró a un grupo de chicos que seguían recorriendo las calles céntricas a primera hora de la mañana mientras pateaban o tiraban piedras para romper otras vidrieras. No vio a ningún policía cerca. Y entendió que intervenir por su cuenta le hubiese generado más peligros que beneficios.
Continúan las roturas de vidrieras
La ciudad sigue insegura. Esta vez le tocó a un local ubicado en la Peatonal. Uno de los empleados que llegó a ver por qué había saltado la alarma, vio a un grupo de niños intentando romper los vidrios de otros locales.