Cromañón: el dolor que continúa

Se cumplen tres años de la tragedia que enlutó a un pueblo argentino que aún hoy busca responsables por la muerte de 194 jóvenes que cometieron el peor de sus errores: ir a ver a una banda de rock.

Las zapatillas colgando. Una de las imágenes más tristes de la Argentina.
Las zapatillas colgando. Una de las imágenes más tristes de la Argentina.

Duele recordar. Las imágenes se repiten y son puñales que se siguen clavando. Ambulancias, chicos desesperados ayudando a sus amigos, sus hermanos, sus desconocidos de siempre a los que los unía un sentimiento.

Duele recordar. Aníbal Ibarra asumiendo como legislador en la Capital Federal; Omar Chabán saliendo de la cárcel; Callejeros subiéndose a un escenario.

Fueron 194 muertos esa noche y 2 más se sumaron en este tiempo, chicos que no pudieron sobrevivir con esa imagen, con esas llamas que quemaban por dentro, con ese humo que tapó todo.

Y somos muchos millones de personas más los muertos, los que nuevamente nos quedamos con el grito de justicia atragantado, como pensando si alguna vez en este bendito país habrá Justicia para todos.

Parece que la cifra de muertos no conmueve y así se nota con el correr de los años.

Apenas sucedió el hecho, el gobierno nacional tomó medidas que repercutieron de inmediato en los gobiernos provinciales y municipales. Desde cierres de salas no adecuadas para el desarrollo de espectáculos públicos hasta clausura de restaurantes que no tenían escaleras de servicio. Pero todo quedó ahí, no hubo nada más. Se intentó tapar el sol con las manos y punto. La prevención para que esto no sucediera más quedó en manos de Dios. Y Dios no quiso que –por ahora- se vuelvan a repetir las imágenes de aquel fatídico 30 de diciembre.


Y por las calles se muestra el Pato Fontanet con su nueva novia, reiniciando su vida; y por los canales aparecen los músicos de Callejeros, comentando su “dolor”; y por los escaños se muestra Aníbal Ibarra, “desconociendo” la red de coimas, coimeadores y coimeados que habían en su gobierno; y por el campo caminará Omar Chabán, única persona que vio las rejas. Y también hay un público que no cambió sus hábitos y que sigue jugando al borde del abismo, que “no se dio cuenta” de lo que pasó, y nos pone en riesgo permanente en cuanto lugar masivo exista. Y también estamos los periodistas que sabíamos que el cáncer estaba ahí, latiendo, y que no dimos aviso.

Y muchos más, responsables de esas vidas truncas, hoy se preparan para recibir el 2008 con proyectos esperanzadores.

Hoy le faltan chicos a la Argentina; chicos que amaban una banda, que se sentían correspondidos por una letra, por un acorde. Hoy no están y cada vez son más los que olvidan que hace tres años sufrimos por ellos.
“A cualquiera de nosotros le pudo haber pasado” comentó a éste periodista Germán Daffuncchio, líder de Las Pelotas.  Es verdad, pero que esa alerta no se apague nunca porque ahí, en el próximo recital, en la próxima obra de teatro, en el próximo partido de fútbol, podemos estar nosotros o nuestros hijos.

No hay nada más triste que caminar por el Once, viendo las zapatillas colgadas y los padres llorando su dolor. Parte el corazón. Pero también estremece verlos como siguen adelante, buscando justicia, tratando de cerrar de alguna manera su herida abierta sabiendo que las leyes encontraron a los culpables.

Tres años de Cromañón y, como tantas situaciones en la Argentina, sin responsables.

Yo no pierdo las esperanzas. Te pido que vos tampoco lo hagas.