Los presos denuncian que los emboscaron

Se instaló la polémica por el orígen de la revuelta. Según el diario La Nación, los reclusos denunciaron una emboscada que tenía como fin matar a algunos de ellos.

El motín en el penal de Santiago del Estero se cobró 33 vidas. Foto: Telam
El motín en el penal de Santiago del Estero se cobró 33 vidas. Foto: Telam

Tras el sangriento motín en la Unidad Penitenciaria Nº 1 que se cobró la vida de 33 internos, comenzaron a barajarse ahora hipótesis distintas a la versión oficial sobre lo que realmente pudo haber desencadenado la tragedia.

Según informa en su edición de hoy el diario La Nación, algunos presos han salido a denunciar que en realidad la revuelta habría tenido como objetivo tenderles una emboscada a un grupo de ellos con el objetivo de matarlos.

“Mientras el gobierno provincial afirma que todo se originó por un intento de fuga, los reclusos sostienen que pudo haberse tratado de una emboscada que tenía por fin matar a algunos de ellos”, sostiene La Nación.

En ese sentido, los abogados de las víctimas creen que pudo haberse tratado de una emboscada y que las primeras víctimas podrían haber muerto por "puntazos que se dieron entre sí antes de que el fuego consumiera todo".

Eso dijo - según el matutino porteño-  Miguel Angel Torres, abogado del ex jefe de inteligencia juarista Musa Azar. Afirmó: "Los presos han dado información de que nunca hubo intento de fuga. Además, tenemos el dato de que algunos de los muertos habrían recibido heridas de arma blanca".

Fuentes judiciales y de gobierno dijeron que se investigará todo el hecho, incluso la actuación de los guardias en cuanto al combate de las llamas y la asistencia a los reclusos.
Es que mientras los penitenciarios sostienen que no pudieron abrir la puerta del pabellón porque el fuego y los propios reclusos se lo impidieron, familiares y defensores de las víctimas no descartan que la ayuda haya sido retaceada deliberadamente.

En cuanto a la polémica, el Poder Ejecutivo informó que hubo un "intento de fuga fallido que luego se convirtió en un motín, en el que los presos del pabellón 2 prendieron fuego colchones, camas, mesas y todo elemento ígneo, quedando ellos mismos [atrapados] en una trampa mortal".


Esta contradicción, que inflamó los ánimos de los deudos, encontró ayer su correlato en nuevos conatos de rebelión en otros dos pabellones y en peleas entre familiares de los reclusos y policías, en el perímetro del penal. Al atardecer, la situación estaba bajo control, dentro y fuera de la cárcel.

Asimismo un grupo de reclusos del penal rechazó hoy, a través de un mensaje enviado a sus familiares, la hipótesis de que el motín se inició por un intento de fuga y acusó a los policías de dejar morir a sus compañeros.

"Los oficiales Salomón, Cuellar, Leguizamón, Cisneros y Leiva son los que tienen la culpa. Todo empezó por un reclamo de maltrato de ellos y de los requisas a las visitas", se indicó en el escrito entregado a la prensa en la puerta de la cárcel.

"Nos empezaron a reprimir a los tiros y a los que se asfixiaban y quemaban los dejaban que se mueran", denunciaron los reclusos.

Además, reclamaron que el ministro de Justicia de la provincia, Ricardo Daives, los abogados de los detenidos y de la prensa, "tengan acceso al penal".

"No queremos el regreso de la policía a los pabellones porque  será para peor", advirtieron en la continuación de la carta entregada en la puerta del penal.

"No hubo en ningún momento intento de fuga, todo es mentira. Esta es toda la verdad",