El “Corredor del Oeste” se está transformando en el “Corredor de la Muerte”. La muerte, esta mañana, del joven Eduardo Aciar, nuevamente ha puesto en el tapete las condiciones de seguridad de esta autopista. Hace unos días atrás, el sábado, fue el turno de Andrés Haddad.
La obra, inaugurada durante la gestión de Arturo Lafalla, nunca ha funcionado como debiera. Aquellos que diariamente lo transitan, saben, por ejemplo, que jamás ha tenido todas sus luminarias en funcionamiento.
Saben los que lo transitan que entrar en él yendo de sur a norte exige conocimiento del terreno y pericia para embocar en una pequeña callecita que le da inicio. Saben los que lo transitan que al final de él (frente al hotel alojamiento Monumental) hay una curva peligrosa y vehículos que se incorporan desde izquierda y derecha, por otras calles.
Saben los que lo transitan que no tiene banquina y que en varias zonas, si el motor del auto por alguna razón se detiene, invita a la tragedia irremediable por las velocidades que se ejercen y por las subidas y bajadas que, por momentos, borran la perspectiva del camino.
Saben los que lo transitan que faltan guardarails en zonas críticas y que quien muerde el infame cordón del costado simplemente sale despedido a cualquier sitio.
Saben los que lo transitan que las torres de iluminación tienen en sus bases unas abrazaderas de metal que, en realidad, son cuchillos. El otro día, Andrés, el motociclista, murió tras ser lacerado por esos cuchillos.
En fin, saben los que lo transitan que allí habita el peligro. De hecho, hay quienes sostienen que ni siquiera debió ser inaugurado. Y otros que han sufrido impactos de piedras en plenos parabrisas.
Además, saben los que lo transitan que prácticamente nunca es necesario atravesarlo como si fuese una pista de carreras. Lo saben, pero muchos se lo olvidan.
Ahora, dicen que van a invertir cuatro millones de mangos para que muera menos gente. ¿Morirá menos gente? Eso no lo saben los que lo transitan. Como tampoco saben en el Ministerio de Seguridad cuántos muertos ha provocado. ¿Será posible? Lo es.
Lo que sí saben los que lo transitan, es que el “Corredor del Oeste” se está transformando en el “Corredor de la Muerte”.
El "Corredor del Oeste" es "El Corredor de la Muerte"
La falta de seguridad en esa autopista debiera ser un problema de Estado. Sin embargo, las muertes se van sucediendo unas a otras. Sólo un ejemplo: desde que fue inaugurado jamás funcionaron todas sus luminarias. El sábado y ayer, lunes, murieron dos jóvenes más.Mirá tres videos del Corredor...