Proponen un impuesto a "los lindos"

Un escritor argentino, autor de un libro denominado Feo, ha lanzado una polémica propuesta. Cree que esta sociedad debe recompensar a aquellos que a causa de su fealdad la pasan mal a la hora de las relaciones sociales, o al conseguir un trabajo. Más allá del absurdo, una buena ocasión para debatir los valores que rigen a la sociedad.

Portada del libro que despierta polémica.
Portada del libro que despierta polémica.

Que la belleza ha dividido desde siempre al mundo, o al menos a las relaciones humanas, es una verdad universal. A pesar de la mirada contemplativa que habitualmente se suele tener respecto a la fealdad, o al menos, a los “no lindos”, los parámetros que hacen al aspecto físico siguen siendo determinantes en lo social, pero también –y especialmente- en lo cultural.

Como suele suceder, un argentino tomó nota de las diferencias que el mundo hace entre feos y lindos y recopiló su propia historia personal en un libro que lanzó al mercado con el misterioso título de Feo. Se trata de Gonzalo Otálora, un joven de 31 años, quien además de publicar el texto, hace una profunda tarea militante para reivindicar los derechos de los feos.

Su prédica, que ha encontrado eco en los medios, ahora pretende llegar a la propia Casa de Gobierno. Allí, y munido de un megáfono, asegura que en Argentina los feos “no tienen los mismos derechos que los lindos” según declaró a la propia BBC.

En una entrevista con la cadena británica Otálora decalró: "Mi historia es la de un chico con anteojos, frenos y muchos granos, de quien se burlaban sus compañeros en la escuela, a quien las chicas rechazaban en las discotecas y que después, cuando buscaba empleo, se sentía tan feo e inseguro que no conseguía nada".

"Yo pensé que si hacía dieta, iba todos los días al gimnasio y me sometía a una cirugía estética podía ser feliz. Y me di cuenta de que hice todo eso y no me sentía pleno. No me cambió la vida".

En un país donde existe un culto a las figuras de la farándula, entre ellas las modelos y los musculosos jugadores de fútbol, los feos parecen ser –efectivamente- una suerte de ciudadanos de segunda, que de alguna manera deben ser recompensados por la sociedad. De allí es que Otálora propone que el Estado genere un impuesto a los lindos que sirva para subsidiar a los feos. "Es un paliativo porque en este país, donde se dice que las argentinas son las más lindas del mundo, un chico feo o que se siente feo está de algún modo condenado a pasarla mal", dice el sufrido muchacho.
 
Más allá del disparate y la obvia intención de parodia, el escritor cree que su labor puede ser una buena excusa para que la sociedad se replantee algunas conductas, que efectivamente terminan siendo una instancia discriminatoria para muchas personas. Entre otras cosas, propone que en los desfiles de modelos estén representados todos los talles y contexturas y “que se controle la importancia que dan las empresas a la apariencia al seleccionar personal".

El humor parece ser una buena herramienta para superar prejuicios y también para generar debates. Vos, ¿qué opinás?