Naúfragos se casan en un bote salvavidas

Los daneses Jan Henkel (42) y Mette Larsen (29) tuvieron miedo de morir mientras aguardaban a que los rescataran, en las gélidas aguas del Ócéano Antártico. Similitud con el Titanic.

El buque de pasajeros Explorer, chocó el 23 de noviembre contra un iceberg en la Antártida. Foto: AFP
El buque de pasajeros Explorer, chocó el 23 de noviembre contra un iceberg en la Antártida. Foto: AFP

El naufragio del "Explorer" precipitó los planes de los daneses Jan Henkel y sunovia Mette Larsen, quienes frente a la incertidumbre de no saber si saldrían con vida, decidieron casarse simbólicamente en el pequeño bote salvavidas donde esperaban ser rescatados.
 
Arropados con la mayor cantidad de prendas que pudieron salvar antes de que el barco se hundiera y sin saber aún si alguna embarcación cercana lograría arrancarlos de las gélidas aguas del continente blanco, los daneses se comprometieron, también para espantar la angustia, el frío y el miedo, en una imagen parecida a la los amantes del Titanic.

"Se suponía que nos casaríamos cuando pusiéramos un pie en la Antártida, pero no estaba seguro si llegaríamos ahí. Así que en el bote pensamos que podríamos divertirnos y tener un momento de felicidad" con ese compromiso simbólico, contó Hankel a la AFP.

Novios desde hace dos años y medio, Jan, de 42, y Mette, de 29, fueron los primeros del grupo de 77 pasajeros que bajaron del avión militar chileno que este sábado llevó desde la Antártida a los náufragos del Explorer hasta la ciudad de Punta Arenas, ubicada a orillas del Estrecho de Magallanes.

El resto de los 154 pasajeros y tripulantes del Explorer sería rescatado hoy, siempre y cuando las cambiantes y extremas condiciones de esa zona del planeta lo permitan.
  
En el aeropuerto, Mette, la novia, contaba que se casaron en el bote salvavidas, en medio de la tensa espera, mientras Jan admitía ante periodistas que "todos tuvimos miedo de morir".

"Tuve miedo, todos tuvimos miedo de morir", reconoció, manifestando el temor que se apoderó de los pasajeros cuando debieron abandonar el barco que se hundía tras chocar con un iceberg.

Jan, al igual que los otros ocupantes del Explorer, de momento permanecerá en un hotel de Punta Arenas antes de resolver cómo y cuándo volverá a su país, una decisión que se tomará en conjunto con los cónsules y los representantes de la naviera en Chile.

 Los 154 entre turistas y tripulantes del crucero Explorer llegaron la tarde del viernes a las bases militares de Chile y Uruguay en la Antártida, donde pasaron una noche a la espera de que las condiciones meteorológicas permitieran un rescate por vía aérea.
  
Al llegar al aeropuerto de Punta Arenas, la mayor parte de los rescatados lucían sonrientes y se mostraban agradecidos por el operativo de salvataje, posando para los fotógrafos con gestos victoriosos.
 
Otros, no obstante, iban más silenciosos y sólo declaraban a la prensa que estaban muy cansados.

La mayoría de ellos, además, llevaba en sus manos apenas una bolsa plástica  con los pocos objetos que lograron rescatar, sobre todo chaquetas o algo de ropa gruesa.
 
El miedo y la angustia de estar solos y rodeados sólo de agua, sin embargo, ya quedó atrás. Ahora, Jan y Mette deberán decidir cuándo concretarán su matrimonio formal una vez en casa y, tal vez, pensar si volverían a embarcarse rumbo al sur del mundo.

"Estoy muy contento de estar vivo", dijo Henkel antes de abrazar a su novia, besarla en los labios y jurar que la luna de miel será en un sitio más cálido.

Llegan a Chile 77 de los 154 tripulantes

a bordo de un Hércules C-130, que aterrizó en Punta Arenas (2.000 km al sur de Santiago, a orillas del estrecho de Magallanes) hacia las 19:20,  fueron rescatados ayer 77 de llos 154 tripulantes del Explorer.

 En tanto, y mientras el clima lo permita, la aeornave volverá a despegar para ir en busca de los otros 77 pasajeros que quedaron varados a la espera del regreso del Hércules.