El 25 de noviembre de 2006, Nora Raquel Dalmasso se encontraba en su casa del barrio privado Villa Golf de Río Cuarto, su marido se hallaba en Punta del Este y presumiblemente su hijo estaba en la ciudad de Córdoba donde asiste a la universidad.
Simultáneamente se encontraban obreros trabajando en la casa de Dalmasso.
Pero en la madrugada del 25, se sucedería la tragedia.
Los padres de Dalmasso preocupados por que no se podían comunicar con su hija, le pidieron a un vecino de la mujer que se acercara a su casa. La razón era simple, habían pasado 24 horas y nadie sabía nada de la mujer.
Es así que el 26 el vecino se dirige a la casa de Dalmasso y una vez allí descubre a Nora sin vida, don el cinto de la bata enroscado en el cuello y yaciendo sobre la cama de su hija menor, Valentina.
Fue a partir de ese momento que la investigación se comenzaría a complicar. Familiares de la víctima, vecinos, amigos e incluso un sacerdote ingresan a la casa y modifican la escena del crimen con sus movimientos. Al mismo tiempo los peritos policiales se olvidan de extraer las huellas digitales del cuerpo.
Pocas horas después ya se la vinculaba a Dalmasso como participante de fiestas sexuales y de tener un amante. La acusación recae sobre el abogado Rafael Magnasco.
El letrado, una vez que comienzan los rumores, se presenta de manera espontánea y se ofrece a una prueba de ADN para ser comparados con restos de semen del cuerpo de Nora. Sin embargo, dos semanas después se confirma que no se pudo extraer un perfil genético para el ADN.
Dos rumores más afectan la investigación. El primero de ellos hablaba de fiestas privadas que tenían Nora, su marido y vecinos del country. El segundo afirmaba que su esposo, Marcelo Macarrón, la había mandado a matar y su coartada era estar jugando al golf en Punta del Este. La versión nunca se pudo verificar.
En menos de tres meses luego del asesinato, se hacían notorias las presiones políticas. A las dos semanas de la muerte de Dalmasso, renuncia el secretario de seguridad Alberto Bertea y el 30 de enero del presente año, renunció el ministro de Seguridad de Córdoba, Sergio Busso.
Las investigaciones siguen dando para hablar. Días antes del fin de año de 2006, la Justicia exhuma el cadáver de Dalmasso para tomarle las huellas digitales del cuerpo.
Con el nuevo ministro de Seguridad, la investigación se centró sobre uno de los obreros que trabajaban en el lugar. Se dejaban de lado las teorías pasional y política.
Finalmente, el 9 de febrero se detiene al pintor Gastón Zarate. En un giro sorprendente la ciudad Río Cuarto gana la calle para reclamar su liberación, afirman que sólo es un “perejil”. 24 horas después es liberado y el joven acusa al jefe de Homicidios, Rafael Sosa y a dos policías más de haberlo apretado a él y a su familia.
La investigación se vuelve más polémica luego de la liberación de Zárate y renuncia el fiscal General de Córdoba. Se complica aún más cuando se descubre que los policías a cargo de la investigación están siendo investigados a la vez por otros funcionarios policiales por supuesto desvío de viáticos.
En junio la causa toma un giro inesperado, el hijo de Nora Dalmasso, Facundo Macarrón, es acusado del asesinato de su madre. Es imputado de abuso sexual sin acceso carnal y homicidio calificado.
La causa a un año de la muerte de Nora
Actualmente, el fiscal de la causa, Javier Di Santo, admitió que está esperando el informe del FBI de Estados Unidos elaborado a partir de muestras de ADN. Sin embargo, las pruebas con las que cuenta el FBI podrían tardar un año en ser reenviadas a la justicia cordobesa.
Simultáneamente se están rastreando más de 300 mil llamadas con el objeto de hallar nuevas pistas.
En tanto la defensa de Facundo Macarrón, calificó de “mamarracho investigativo” la tarea del fiscal.
No es para menos, a los funcionarios judiciales se les critica: las diferentes imputaciones que recayeron sobre los dos sospechosos por un mismo hecho, la grotesca imputación al abogado Magnasco, que después la Cámara del Crimen pondría en su lugar al dictaminar la nulidad de
todo lo actuado por los fiscales; la increíble reconstrucción del hecho en febrero, a partir de una escalera que antes no se tuvo en
cuenta; y la forma en que buscaron incriminar al pintor Zárate, con aprietes de la Policía incluidos (hay una causa pendiente por la denuncia).
También es criticado José Manuel de la Sota. En el tiempo que lleva la investigación movió ministros, secretarios y al fiscal general, se comprometió a colaborar para la resolución del caso, pidió integridad por los hijos de Nora y después, obligado por la sucesión de errores judiciales se llamó a silencio.
En conclusión, un año después de la muerte de Nora Dalmasso, los errores que se han cometido durante la investigación y la atención que le han prestado los medios de comunicación al caso, brindando diferentes hipótesis del cómo murió la víctima, han hecho del caso un gran misterio, algo digno de un libro de Agatha Christie.
Habrá que esperar que el homicida aparezca al final de la novela.
A un año del crimen de Nora Dalmasso
Hoy se cumple un año de la muerte de Nora Dalmasso. El principal sospechoso es su hijo. La investigación ha estado colmada de errores y polémicas y no hay nadie detenido. Un crimen sin resolver.