Conmoción, sorpresa y mucho miedo se puede notar en las caras y las palabras de varios vecinos del barrio Pedro Molina, de Guaymallén. Y lo mismo en la escuela Educador Benito Pérez, donde ayer descubrieron a un menor de 13 años, que cursa en quinto grado, con un ladrillo de 130 gramos de marihuana en la mochila, situación que volvió a poner la lupa de todos los medios de comunicación y la opinión pública sobre el conflictivo barrio.
“El chico está muy mal, no quiere ni salir de su pieza. Y la madre está pasando por un momento terrible. Lo que pasa es que al chico le pusieron la droga. Él no la sacó de acá (su casa) y ni él ni la madre sabían que estaba adentro de la mochila”. La explicación pertenece a un pastor evangélico, quien acompaña a la mujer y al niño en este momento “tan duro” y que prefiere no identificarse ante el pedido de MDZ.
“Ella es madre separada y sola se hace cargo de sus seis hijos. Me fue a pedir apoyo espiritual, porque sola no puede, está muy shockeada. Y yo la estoy acompañando porque ella asiste a la iglesia donde estoy”, indica el pastor, luego de ingresar al domicilio y preguntarle a la mujer si está dispuesta a dar su versión de los hechos, recibiendo una respuesta negativa. Pero la negación no es porque oculte algo, sino porque no está en condiciones ni siquiera de hablar, según argumenta el religioso.
“No quiere exposición mediática, porque acá ya todos están hablando de su hijo y de lo sucedido. No quiere que la sigan señalando”, concluye respetuosamente, ingresando nuevamente a la vivienda.
La versión de la escuela
Desde que la escuela Benito Pérez está instalada en el lugar, jamás ha vivido una situación tan grave y alarmante como la de ayer. Y las autoridades son conscientes de esto.
“No es un chico problemático o que se caracterice por ser violento. Él forma parte de un proyecto de recuperación, en el que están nucleados varios chicos con bajo rendimiento académico. Pero esto se debe a la falta de estímulo en el hogar para que estudie, no a que sea conflictivo. Incluso, otros chicos que están en ese proyecto si se caracterizan por ser violentos, pero no justamente él”, se comentaba por los pasillos de la institución.
En tanto, María Elena Frías, directora del establecimiento, dio su versión del episodio, refutando la versión policial, que es la que circuló en un principio por varios medios de comunicación y que hablaba de requisas hechas por los profesores a los alumnos.
“Todo comienza cuando al profesor de educación física le desaparece el celular. En ese momento, nosotros subimos al aula y les dijimos que se fijen en sus mochilas ellos mismos, a ver si alguno de sus compañeritos haciendo una broma escondió allí el teléfono. En ese momento, dos compañeritas de él le comentan a la profesora que habían visto al niño guardando algo sospechoso en la mochila, y hasta ahí creíamos que se trataba del celular”, explicó Frías.
Acto seguido, el niño bajó con la profesora a la dirección y, mientras se daba aviso a la madre del niño, se reunieron los tres en una de las salas.
“Le dijimos que ponga lo que había guardado en la mochila sobre la mesa y así podíamos ayudarlo. Estaba llorando el chico, y muy nervioso. Al principio no quería dejarlo, pero desde el comienzo aclaró que no era el celular. Y después lo sacó al paquetito y lo dejó sobre la mesa”, indicó la docente, quien agregó que todavía no había llegado la madre, pero cuando se presentó y se enteró de lo sucedido, “se sorprendió y se puso muy mal, como haría cualquier madre”.
Asimismo, Frías desmintió que les hayan revisado una por una las mochilas a los alumnos, como trascendió ayer. “Somos una escuela urbano-marginal y sabemos como trabajar con los chicos. Les dimos la oportunidad a ellos a que entreguen el celular si estaba en sus mochilas, pero no hicimos ninguna requisa. Hacemos mucho control sobre los chicos y la excelente relación entre los alumnos y los profesores permitió que esto saliese a la luz, porque fueron dos chicas la que le dijeron a la profesora que habían visto al chico guardar algo sospechoso que estaba en el armario en su mochila”, agregó la directora, desmintiendo que los padres hayan reaccionado de mala forma contra el colegio durante la tarde de ayer.
“Es la primera vez que sucede algo de esta magnitud. Él no es un alumno ejemplar, incluso, con 13 años todavía está en quinto grado. Pero tampoco es un alumno conflictivo”, sentenció.
Defienden al menor encontrado con drogas
La madre y un pastor evangélico, acompañan en su casa al menor de 13 años encontrado ayer con un ladrillo de marihuana en la escuela. Sostienen que esa droga "se la pusieron".