Por un error administrativo, durante cinco meses, una viuda de 52 años dejó flores en una tumba que no era la de su marido en el cementerio municipal paranaense, según se supo hoy.
"A veces uno piensa que estas cosas nos pasan por ser pobres", dijo la mujer, quien convivió 17 años con Antonio Raúl Vera, que se ganaba la vida haciendo changas y el 26 de abril último murió al recibir una descarga eléctricae mientras pintaba el techo de una casa.
Desde abril último, María Del Carmen Sosa, una mujer de 52 años, creyó haber llevado flores a la tumba de su marido y hasta sintió pena por una sepultura contigua que daba señales de estar casi abandonada.
Sin embargo, por un error administrativo del personal del cementerio, su marido estaba enterrado en la tumba que nunca recibía visitas y en la que frecuentaba la viuda había sido inhumada una mujer.
Según trascendió, los empleados de la necrópolis registraron que el cuerpo de Antonio Raúl Vera, de 42 años, estaba en la tumba 190, pero fue sepultado en la 191.
Todo se descubrió cuando la viuda pidió autorización para construir una casilla sobre la fosa 190, pero en la administración del cementerio dudaron sobre la numeración de la ubicación que le habían dado.
El portal eloncedigital.com informó hoy que la situación derivó en una serie de reclamos ante el director de la necrópolis para comprobar quién estaba sepultado en la fosa 190.
Luego de realizar los pasos legales correspondientes, y en presencia de Sosa, se procedió a abrir el féretro y se encontró el cuerpo de una mujer.
"Siempre pensaba, cuando venía a traer flores, ‘pobre persona nadie le trae nada’, y era mi marido", dijo Sosa tras verificar que la tumba contigua era la de su difunto esposo y recordar las horas que dedicó a una persona a la que no conoció jamás.
Le dejaba flores a la tumba equivocada
Durante cinco meses una viuda de Entre Ríos le dejó flores a una tumba que no era la de su marido. Desde el cementerio explicaron que fue un error administrativo.