En el marco del "Seminario latinoamericano de buenas prácticas penitenciarias", inaugurado hoy en Buenos Aires, Zaffaroni subrayó la "peligrosidad" de la autoridad de los jueces que "aplican penas antes de dictaminar un veredicto", lo que produce un exceso de población en las cárceles.
"En América Latina cuando sale la sentencia a un 50 por ciento de los presos se les concede la libertad porque ya han cumplido la pena, a un 25 se les dice que a pesar de haber hecho todo lo posible por encarcelarles deben dejarles libres y sólo un 25 permanece en prisión", aseguró.
El magistrado argentino ironizó con las "clases de prisiones", entre las que mencionó "los campos de concentración", los "hoteles de tres estrellas" para los presos con privilegios y aquellas en las que se establecen "relaciones y transacciones comerciales".
Asimismo, destacó como principales efectos del encierro la regresión a estadios anteriores, ya que "el adulto encerrado pierde su responsabilidad y autonomía y vuelve a la adolescencia", y el reforzamiento del rol con el que el individuo ingresó en prisión.
"Es raro que no se produzca un cien por cien de reincidencia. La pretensión de hacer santos en la cárcel es absurda", subrayó.
En relación al incendio intencional producido en la cárcel de la ciudad argentina de Santiago del Estero la semana pasada, en el que murieron más de treinta personas, Zaffaroni subrayó que el Gobierno de Argentina debe sancionar una ley que prohíba la utilización de colchones inflamables en dormitorios comunitarios.
También participó en el seminario el profesor de la Universidad de Barcelona y director del Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos, el español Iñaki Rivera Beiras, quien afirmó que "el sistema penitenciario es obsceno y la cárcel es un problema y no una solución".
Rivera denunció que los problemas sanitarios han convertido la pena carcelaria en una "pena de muerte ralentizada" y que "los malos tratos y torturas se suceden".
"Cada día -agregó- se encarcelan a más jóvenes, mujeres, migrantes, drogodependientes y enfermos con el objetivo de crear alarma social y mantener a la población dominada".
Como soluciones propuso, entre otras medidas, la creación en Latinoamérica de organizaciones que vigilen el cumplimiento de los derechos de los reclusos, la reducción de los índices de encarcelamiento, la excarcelación de los presos enfermos y la búsqueda de soluciones alternativas para internas con hijos en la cárcel.
También defendió la necesidad de rotación entre los funcionarios carcelarios para "salvaguardar su salud mental que peligra tanto como la de los presos".
Según este profesor universitario, en Europa la situación de las mujeres detenidas es peor a la de los hombres ya que se da entre ellas un mayor índice de analfabetismo, viven en peores condiciones, las penas a las que son sometidas son más largas y tienen menos acceso a la libertad condicional.
Rivera opinó o se transforman "de manera radical" las cárceles o "no quedará otro remedio que seguir contando muertos" y abogó por lo que denominó una "cárcel transparente", en la que los reclusos se mantengan en contacto con órganos de la sociedad civil y los ciudadanos sepan lo que ocurre en su interior.
Denuncia de la Corte por las cárceles
El juez Raúl Zaffaroni dijo que el 70 % de los presos de las cárceles de Latinoamérica no ha sido condenado, sino que está bajo proceso, lo que viola la presunción de inocencia.